Las baterías S-300VM en Caracas no detectaron ni interfirieron a F-22 de EE. UU. durante la operación aérea que permitió capturar a Maduro.
Inicio de la operación y neutralización de defensas antiaéreas en Caracas
En la madrugada del 3 de enero de 2026, un dispositivo aéreo de Estados Unidos, con más de 150 aeronaves, ingresó en el área capitalina de Venezuela y ejecutó una operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro y de Cilia Flores. El mando estadounidense informó que su componente aéreo desmanteló y deshabilitó defensas antiaéreas para habilitar una ruta de inserción de helicópteros hacia el objetivo en Caracas, con participación de cazas F-22 Raptor.
Al mismo tiempo, medios internacionales reportaron explosiones y daños en instalaciones militares de la capital. En ese marco, las baterías S-300VM de origen ruso, asignadas a la protección del entorno de Caracas, no interfirieron el ingreso del dispositivo ni modificaron el perfil de vuelo reportado para las aeronaves. La secuencia oficial vinculó esa pasividad con una neutralización previa y concurrente de sensores, comunicaciones y sistemas de tiro para asegurar el tránsito del componente de helicópteros.
Estados Unidos denominó la acción Operación Absolute Resolve. El presidente Donald Trump comunicó la captura horas después, y el alto mando detalló la participación de bombarderos B-1B, cazas F-22, F-35 y F/A-18, aeronaves de guerra electrónica EA-18G, aparatos de alerta temprana y plataformas no tripuladas. El general Dan Caine precisó empleo de aeronaves desde una veintena de bases y buques, y describió tránsito de helicópteros a baja altura sobre el mar hacia el objetivo en Caracas.

Las explosiones comenzaron alrededor de las 2:00 en varios puntos de la capital. Reportes de corresponsalías y servicios internacionales describieron estelas, humo y daños en La Carlota y en el complejo Fuerte Tiuna. Imágenes satelitales de horas posteriores mostraron estructuras colapsadas, vehículos calcinados y puestos de control destruidos dentro del perímetro militar. Esos registros se publicaron con marca horaria del 3 de enero y se contrastaron con el trazado urbano de Caracas.
Elementos confirmados por fuentes oficiales y registros gráficos
- Participación de F-22, F-35, F/A-18, B-1B y EA-18G en la acción.
- Daños verificados en La Carlota y Fuerte Tiuna durante la madrugada.
- Neutralización previa de defensas y habilitación de ruta para helicópteros.
- Restricciones temporales sobre el espacio aéreo venezolano y desvíos civiles.
Composición del dispositivo y supresión de red de defensa antiaérea del país
El mando estadounidense mencionó de forma expresa a los F-22 dentro de la formación. En el mismo parte indicó que, durante la aproximación a Caracas, el componente aéreo comenzó a desmantelar y deshabilitar sistemas de defensa antiaérea para permitir el tránsito de helicópteros. La enumeración incluyó medios de supresión de defensas y aeronaves de apoyo electrónico; descripción encajó con una neutralización de sensores, comunicaciones y sistemas de tiro junto con empleo de aeronaves de baja observabilidad.
Venezuela dispone de un dispositivo de defensa antiaérea S-300VM Antey-2500 desplegado en el centro del país, con emplazamientos asociados a la Base Aérea Capitán Manuel Ríos, en Guárico, y con coberturas que alcanzan el eje de la capital. Informes previos de agencias públicas y analistas confirmaron esas baterías, su despliegue en torno a instalaciones militares y la llegada de personal técnico ruso para sostener su operatividad, además de sistemas Buk-M2E y piezas destinadas a defensa puntual.

Durante la operación del 3 de enero, la defensa antiaérea relevante para el eje Caracas quedó neutralizada. El general Caine describió la habilitación de una ruta de tránsito protegida para helicópteros y la protección del asalto terrestre, con prioridad de resguardar la inserción y la extracción. Esa descripción se alineó con la cronología de explosiones y con daños verificados en recintos militares sensibles, lo que indicó degradación de vigilancia y capacidad de fuego cerca del objetivo.
El ingreso y la retirada del contingente de asalto concluyeron dentro de pocas horas. Fuentes oficiales indicaron que un helicóptero recibió impactos, aunque continuó el vuelo, y que no se registraron bajas estadounidenses. En consecuencia, la narrativa oficial describió que las aeronaves de apoyo y escolta controlaron el espacio táctico sin oposición efectiva de la red de defensa terrestre, mientras el componente de baja observabilidad ejecutó las tareas asignadas sobre la capital.
Efectos sobre el espacio aéreo civil y primeras reacciones oficiales
La operación impactó de inmediato el ámbito civil del tránsito aéreo. La administración estadounidense dispuso restricciones temporales para la aviación civil sobre Venezuela y rutas cercanas; por ese motivo se produjeron desvíos, cancelaciones y una reducción drástica del tráfico sobre el país. Reseñas de agencias dedicadas al monitoreo de redes de transporte describieron un patrón de vuelos alterado en cuestión de horas, con trayectorias modificadas en corredores habituales y menor densidad sobre el espacio soberano venezolano.
El Ministerio de Comunicación venezolano, en su primera reacción, calificó los hechos como agresión militar y anunció la activación de un estado de emergencia. Comunicados posteriores añadieron referencias a daños en distintos estados y a movilización de partidarios. A su vez, el seguimiento de agencias internacionales también recogió escenas de calles vacías, cortes de energía en sectores del sur de Caracas y controles en vías cercanas al palacio presidencial.

Parte del impacto se concentró en puntos urbanos vinculados con instalaciones y mando. Reportes con imagen georreferenciada y crónicas verificadas situaron incendios y explosiones en La Carlota, con afectación de material y estructuras. Secuencias satelitales posteriores mostraron instalaciones dañadas en Fuerte Tiuna y aportaron una segunda vía de verificación sobre la degradación de capacidades en la capital dentro de la misma ventana temporal establecida por los partes y por las comunicaciones oficiales.
El perfil empleado por Estados Unidos combinó potencia aérea, operaciones en el ciberespacio y operaciones especiales. Según explicaciones oficiales, la planificación incluyó fases escalonadas de supresión y desorganización de la red de sensores y mando, con uso de cazas de baja observabilidad y plataformas de guerra electrónica. La mención del F-22 y la ruta habilitada para helicópteros sin interdicción indicaron que la red S-300VM no mantuvo vigilancia ni empleo eficaz de fuego en el tramo decisivo.
Captura y traslado al Caribe, con comunicación en tiempo real oficial
El cierre de la operación incluyó el traslado de Nicolás Maduro y de Cilia Flores a un buque anfibio de la Marina estadounidense en el Caribe, con destino a posterior entrega a la justicia de Estados Unidos. La Casa Blanca comunicó la secuencia de captura y traslado en tiempo real y la amplió en ruedas posteriores. Según trazado oficial, la captura ocurrió en la capital y el embarque se completó a horas del 3 de enero.
La arquitectura técnica del S-300VM asignado a la protección del centro-norte incluyó radares de búsqueda y seguimiento, un puesto de mando móvil y lanzadores con alcance de hasta 200 kilómetros, y capacidad para discriminar señuelos y resistir contramedidas electrónicas. Esa combinación, documentada desde 2019, no modificó el curso de la operación en Caracas, que integró aeronaves de baja observabilidad y un esfuerzo de supresión de defensas con daños verificados en instalaciones de mando y apoyo.

La cronología difundida por agencias y por publicaciones especializadas reconstruyó, con concordancia temporal, el ingreso del dispositivo, la neutralización de puntos de defensa, la captura en un recinto del complejo militar caraqueño y la salida de la fuerza hacia una plataforma naval en el Caribe, con cobertura aérea en todo el proceso. Ese encuadre mantuvo consistencia con los impactos verificados en La Carlota y Fuerte Tiuna y con alteraciones del tráfico aéreo civil en la región.
Las piezas complementarias de la jornada —cortes parciales de electricidad, cierre del espacio aéreo nacional, restricciones de la administración estadounidense y reducción del tráfico en Venezuela— quedaron reflejadas en comunicados oficiales y en partes periodísticos del 3 de enero. En ese marco, la relación de aeronaves participantes y la ruta asegurada para helicópteros sostuvieron que el componente con F-22 ejecutó tareas sobre la capital y que la red S-300VM no constituyó obstáculo eficaz para alterar la operación.
