Un misil ruso lanzado hacia Ucrania falla, impactando en la región de Lipetsk. El incidente expone las fallas técnicas de armas soviéticas aún en uso.
Falla de misil ruso desata alarma en Lipetsk
El pasado 1 de febrero, un bombardero ruso Tu-22M3 lanzó un misil antibuque supersónico Kh-22, también conocido como AS4 Kitchen por la OTAN, con el propósito de atacar un objetivo en Ucrania. Sin embargo, el proyectil perdió su curso y terminó estrellándose en territorio ruso, en la región de Lipetsk, a varios cientos de kilómetros del área de conflicto.
Este hecho se suma a una serie de incidentes similares, donde misiles rusos destinados a objetivos ucranianos se convierten en amenazas dentro del propio país. Esto subraya los problemas de confiabilidad de los sistemas de armas heredados de la era soviética, que Rusia continúa empleando en el actual conflicto.
Dashcam footage shows the moment when a Russian Kh-22 air-launched cruise missile made an impact in Russia's Lipetsk Oblast on the morning of February 1, 2025.
— Status-6 (Military & Conflict News) (BlueSky too) (@Archer83Able) February 2, 2025
The missile was launched from a Tupolev Tu-22M3 bomber at a target in Ukraine but fell short in Russia's western… pic.twitter.com/d9cM3LF4RY
Según publicaciones en redes sociales, el misil explotó en el distrito de Yelets, en Lipetsk. Las imágenes capturadas muestran una fuerte explosión, lo que ha dado lugar a diversas teorías sobre la causa, incluyendo fallos en el sistema de guía o en el suministro de combustible.
A pesar de que no se ha confirmado una razón exacta, el incidente evidencia la falta de precisión de estos misiles, diseñados en los años 60 para atacar grandes objetivos navales. En operaciones convencionales, estos proyectiles muestran un margen de error de cientos de metros.

Historial de misiles rusos que fallan en su misión
En múltiples ocasiones, misiles rusos destinados a Ucrania han fallado. Durante enero de 2023, un proyectil cayó en una zona residencial de Bélgorod. Otro suceso similar ocurrió en la primavera de 2024 en Rostov, cuando un misil balístico Iskander se estrelló en una zona rural.
En noviembre de 2024, un misil Kalibr, lanzado desde un submarino en el mar Negro, perdió su rumbo y terminó en las aguas cercanas a la costa rusa, ocasionando graves daños ambientales.
Estos incidentes reflejan la dependencia de Rusia en armamento anticuado, como el AS4 Kitchen, cuyo desempeño es inconsistente. Los misiles más modernos, aunque más precisos, son limitados y costosos, lo que obliga a las fuerzas rusas a recurrir a inventarios obsoletos.
Datos relevantes sobre el misil Kh-22 (AS4 Kitchen)
- Desarrollado en los años 60, diseñado para atacar portaaviones.
- Su sistema de navegación inercial tiene un margen de error de cientos de metros.
- Alcanza velocidades de hasta Mach 4,6 con un motor de combustible líquido.
- Transporta una ojiva de 2.000 libras, ya sea nuclear o convencional.
- Sus limitaciones tecnológicas afectan su capacidad de precisión sobre objetivos terrestres.

Limitaciones tecnológicas en el AS4 Kitchen
Este misil presenta graves inconvenientes debido a su obsoleto sistema de navegación inercial, el cual utiliza giroscopios y un radar primitivo. Aunque era eficaz en la Guerra Fría, en la actualidad no logra identificar correctamente objetivos en entornos complejos.
El sistema de guía tiene dificultades en zonas urbanas y es vulnerable a contramedidas electrónicas, reduciendo drásticamente su efectividad. Para compensar estas limitaciones, las fuerzas rusas recurren a lanzar varios misiles simultáneamente con la esperanza de que al menos uno acierte en su blanco.
El AS4 Kitchen, de casi 12 metros de longitud y un peso cercano a 6.900 kilos al ser lanzado, es más similar a un avión pequeño que a un misil convencional. Su diseño busca alta velocidad y largo alcance, pero su mantenimiento es complicado por el uso de un combustible altamente volátil.

Uso actual de un misil con décadas de antigüedad
Aunque el misil fue concebido para atacar objetivos marítimos, en la guerra actual ha sido empleado contra objetivos terrestres, donde su imprecisión se hace evidente. La falta de sistemas de guía modernos como el GPS agrava su desempeño.
Una versión actualizada, conocida como Kh-32, mejora el alcance y precisión, pero la versión original aún es utilizada frecuentemente con resultados poco confiables.
Estos hechos subrayan el desgaste del arsenal ruso y plantean dudas sobre el futuro de su capacidad militar. Sin modernizaciones significativas, cada nuevo error refuerza la percepción de que el armamento soviético es inadecuado para los desafíos de la guerra moderna.