Medios sirios y prorrusos sostienen que un S-200 alcanzó un F-35 israelí en operaciones sobre Siria, que Israel niega y atribuye a colisiones con aves.
Origen de la versión y respuesta oficial israelí entre 2017 y 2018
Desde 2017, medios sirios y prorrusos difundieron que un misil S-200 impactó un F-35 israelí durante operaciones vinculadas con Siria. Las Fuerzas de Defensa de Israel rechazaron esa versión y negaron daños por fuego enemigo en sus aparatos de quinta generación. La institución explicó que los casos citados por esas fuentes se relacionaron con choques contra aves. Ningún comunicado oficial israelí aceptó un impacto por misiles en un F-35 dentro de ese periodo.
En octubre de 2017, después de una incursión israelí que destruyó una batería S-200 al este de Damasco, SANA y portales rusos aseguraron que horas antes un misil igual había alcanzado un F-35 sobre un área asociada a los espacios aéreos libanés y sirio. Afirmaron daños visibles y una inmovilización de varias semanas. Días después, un portavoz israelí situó el hecho dos semanas antes, durante entrenamiento sobre Israel, lo atribuyó a cigüeñas y reportó la recuperación.
El sistema S-200, designado SA-5 Gammon por la OTAN, entró en servicio en 1967 y Siria lo recibió en 1983. Su diseño permitió interceptar objetivos a altitudes de hasta 40 kilómetros y distancias superiores a 300 kilómetros, con guiado por radar de iluminación y una cabeza de combate de 217 kilogramos. Damasco mantiene baterías activas, con modernizaciones parciales de técnicos rusos e iraníes, y dispara misiles tras ataques israelíes contra convoyes o instalaciones vinculadas con Irán.

El único derribo confirmado de una aeronave tripulada israelí desde 1982 ocurrió el 10 de febrero de 2018. Un F-16I Sufa recibió fragmentos procedentes de varios misiles antiaéreos, entre ellos un S-200, durante una operación de represalia tras la intrusión de un dron iraní. Los dos pilotos se eyectaron y sobrevivieron. La aeronave se perdió dentro de territorio israelí, lo que cerró ese episodio sin relación con el F-35 alegado en octubre de 2017.
Fechas y datos clave del debate público
- Octubre de 2017: SANA y portales rusos anunciaron impacto de S-200; Israel lo negó y habló de choque con aves.
- 10 de febrero de 2018: derribo de un F-16I por fragmentos de misiles antiaéreos, con pérdida en territorio israelí.
- Mayo de 2018: el comandante israelí informó empleo operativo del F-35 en dos frentes distintos.
- Noviembre de 2021: Avia.pro usó una foto de 2017 y la atribuyó de forma errónea a un S-200 sirio.
- 16 de diciembre de 2025: 19fortyfive señaló ausencia de pruebas verificables sobre un F-35 israelí impactado.
F-35I Adir en Israel: flota, empleo operativo y desmentidos recientes
Israel recibió su primer F-35I Adir en diciembre de 2016 y declaró la capacidad operativa inicial del escuadrón 140 en diciembre de 2017. Hasta enero de 2026, la fuerza aérea sumó 75 unidades de las 75 contratadas en tres lotes, con una opción aprobada para 25 adicionales. La variante israelí incluye adaptaciones locales en guerra electrónica y sistemas de mando y control, integradas en la red nacional de defensa militar.
En mayo de 2018, el comandante de la fuerza aérea informó que el F-35 ya ejecutó ataques en dos frentes distintos, con Israel como primer país con empleo operativo declarado. Desde 2017, observadores independientes registraron más de doscientas incursiones aéreas israelíes en Siria. En la mayoría de episodios, las defensas sirias activan radares y lanzan misiles después de la salida de los aparatos del espacio aéreo sirio, sin evidencias de impactos confirmados sobre F-35.

En noviembre de 2021, el portal ruso Avia.pro publicó fotos de un F-35 con un orificio cuadrado en el fuselaje y atribuyó ese daño a una explosión cercana de un S-200 sirio. Esas imágenes pertenecían al incidente por colisión con aves de 2017. En mayo de 2023, tras bombardeos en el aeropuerto de Alepo, medios sirios repitieron el alegato sin restos ni verificación independiente, pese a videos oficiales que solo mostraron lanzamientos.
Durante 2024 y 2025, los ataques israelíes contra objetivos iraníes y de Hezbolá en Siria continuaron con intensidad variable. En abril de 2024, tras el lanzamiento de drones y misiles iraníes contra Israel, aeronaves atacaron posiciones de radar y defensa antiaérea en el sur de Siria. Damasco respondió con baterías S-200 y S-300. Sin reportes de impactos. En julio de 2025, canales afines a Hezbolá reciclaron la foto de 2017 para sostener el mismo relato.
Evaluación de evidencias y panorama de defensa antiaérea siria hasta 2025
En comunicados posteriores a las operaciones, las fuerzas israelíes reiteraron que los aviones regresaron a sus bases sin daños. El 16 de diciembre de 2025, el sitio 19fortyfive analizó las afirmaciones desde 2017 y señaló la ausencia de pruebas verificables y de reconocimiento por fuentes israelíes o estadounidenses. El texto recordó el único daño documentado a un F-35: un F-35B en 2022 tras un aterrizaje fallido, sin relación con fuego enemigo.
Siria mantiene al menos cuatro baterías S-200 completas alrededor de Damasco, Homs, Tartus y Deir ez-Zor, según datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de 2025. Rusia opera sistemas S-400 en sus bases militares de Hmeimim y Tartus. Moscú evitó el empleo directo contra aeronaves israelíes por los acuerdos bilaterales de coordinación para prevenir incidentes, acordados en 2015 y renovados en 2023, con canales activos operativos de desconflicción entre ambas partes.

El 9 de junio de 2021, tras un ataque israelí en el centro de Siria que dejó once muertos entre tropas gubernamentales y milicianos proiraníes, las baterías sirias lanzaron nuevamente misiles S-200. Las municiones detonaron sin alcanzar objetivos, de acuerdo con los reportes disponibles. Ese episodio se sumó a un patrón reiterado: actividad de radares y fuego antiaéreo posterior a la salida de aeronaves israelíes, con resultados nulos o no confirmados.
A la luz de la información disponible hasta enero de 2026, no existe una prueba verificable de impacto del S-200 sobre un F-35 israelí. Los comunicados oficiales niegan daños por fuego enemigo, y las versiones que circularon desde 2017 reutilizaron imágenes del choque con aves de ese año. Con esos elementos, la hipótesis de un impacto permanece sin sustento público comprobable y sin reconocimiento por actores estatales relevantes.
