Cazas F-22 de EE. UU. cruzaron Venezuela el 3 de enero de 2026 sin ser detectados tras anular radares chinos mediante guerra electrónica.
Operación del 3 de enero y neutralización de defensas antiaéreas venezolanas
La madrugada del 3 de enero de 2026, F-22 Raptor de Estados Unidos participaron en la operación “Resolución Absoluta” y abrieron un corredor aéreo sobre el norte de Venezuela. El objetivo consistió en capturar a Nicolás Maduro y a Cilia Flores en Caracas. El componente aplicó supresión de defensas y perturbación electromagnética, anuló la vigilancia y el control venezolanos, y evitó detecciones por radares chinos JY-27A y JYL-1, conforme al cuadro operativo difundido.
No se registraron intercepciones ni derribos contra aeronaves estadounidenses. El Pentágono informó el uso combinado de cazas furtivos, aeronaves de guerra electrónica y plataformas de alerta temprana para asegurar un tránsito “sin trabas” de la fuerza. Tras la incursión, autoridades confirmaron el traslado de Maduro a Nueva York y su declaración de inocencia el 5 de enero por cargos federales de narcotráfico y armas, dentro de un proceso judicial en Manhattan.
El mando estadounidense explicó que habilitó un corredor de operación con apoyo del Mando Espacial y con capacidades electromagnéticas orientadas a inutilizar comunicaciones y sensores adversarios. El plan incluyó apagones locales antes de la penetración de la fuerza, lo que impidió una respuesta coordinada desde tierra. La táctica se basó en baja observabilidad, guerra electrónica y control del espectro radioeléctrico para permitir la inserción segura de helicópteros de fuerzas especiales en el objetivo.

Durante ese intervalo, analistas en Pekín señalaron la inutilización y la perturbación de defensas que incluían los JY-27A. Esas valoraciones indicaron la necesidad de reforzar la protección frente a intrusiones de inteligencia y de aumentar la resiliencia frente a ataques electromagnéticos coordinados. En el terreno, Estados Unidos reportó impactos sobre un helicóptero, siete heridos y ninguna pérdida de aeronaves, mientras que autoridades venezolanas informaron decenas de bajas y decretaron duelo nacional por una semana.
Claves operativas y equipos identificados en la incursión
- Más de 150 aeronaves de ala fija y rotatoria integraron la misión.
- Plataformas empleadas: F-22, F-35, B-1B, EA-18G, KC-135, E-2D y drones furtivos.
- Radares venezolanos: JYL-1 3D y JY-27A de origen chino dentro del CODAI.
- Tácticas usadas: apagones selectivos, supresión de defensas y control del espectro.
Composición del conjunto aéreo y habilitación del corredor electromagnético
La misión integró más de 150 aeronaves de ala fija y rotatoria. Estados Unidos desplegó F-22 y F-35, bombarderos B-1B, aviones de guerra electrónica EA-18G, cisternas KC-135 y aeronaves de mando y alerta temprana E-2D, además de aeronaves no tripuladas de reconocimiento furtivo. La jefatura militar afirmó que el componente aéreo desmanteló y deshabilitó las defensas antiaéreas venezolanas para asegurar la inserción de helicópteros en el objetivo situado en la capital.
De forma paralela, el mando sostuvo un corredor de operación con participación del Mando Espacial y con capacidades electromagnéticas destinadas a inutilizar comunicaciones y sensores adversarios. El plan dispuso apagones locales previos a la penetración del conjunto, lo que evitó una respuesta coordinada desde tierra. Con ese contexto, la táctica combinó baja observabilidad, guerra electrónica y control del espectro radioeléctrico para mantener el tránsito sin oposición dentro del corredor.

El 3 de enero, los F-22 y el resto del conjunto ingresaron desde múltiples bases y puntos de partida en el hemisferio occidental. La jefatura militar detalló que, antes de la inserción de helicópteros de operaciones especiales, el componente aéreo desmontó e inhabilitó la red de defensa antiaérea. Ese mismo día, Estados Unidos confirmó la participación de Growler de guerra electrónica y el empleo de E-2D para gestión del espacio aéreo y alerta temprana.
Medios especializados atribuyeron la ausencia de derribos a ataques de supresión coordinados y a la imposibilidad de establecer un cuadro táctico común bajo interferencia intensa. Fotografías difundidas por agencias internacionales mostraron daños colaterales en zonas urbanas cercanas a instalaciones militares y de telecomunicaciones en la periferia de Caracas. Estados Unidos divulgó imágenes de F-22 y F-35 que regresaron a Puerto Rico y comunicó la salida de los Raptor del Caribe el 4 de enero.
Radares chinos JYL-1 y JY-27A dentro de la red de vigilancia venezolana
El inventario venezolano de vigilancia de largo alcance incorporó en los últimos años varios radares de fabricación china. En 2019, el Comando de Defensa Aeroespacial Integral presentó sistemas de “exploración lejana” de origen chino y, antes de esa fecha, concluyó la puesta a punto del parque JYL-1 3D adquirido a mediados de la década de 2000. Esos equipos se integraron con la red militar de vigilancia y con estaciones civiles del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil.
El JYL-1 es un radar móvil de vigilancia tridimensional de largo alcance, con arquitectura de despliegue sobre camiones tácticos y capacidad para cubrir grandes sectores y alimentar centros de mando y control. Según el CODAI, el mantenimiento mayor comenzó a realizarse en Venezuela antes de 2019 con la finalidad de sostener la disponibilidad logística dentro del país. En septiembre de 2019, autoridades mostraron nuevos sistemas de “exploración lejana” en la Base Aérea El Libertador.

Junto al JYL-1, Venezuela incorporó el radar de onda métrica JY-27A, que la industria china presentó en ferias y documentación comercial como apto para mejorar la detección de aeronaves de baja observabilidad dentro de una red de defensa antiaérea. Dentro de la arquitectura venezolana, estos sensores se emplazaron para vigilancia de sector y alerta temprana, con enlaces hacia brigadas de defensa en distintas regiones estratégicas del país.
La base material que integró los JYL-1 y los JY-27A quedó descrita por fuentes sectoriales como el conjunto principal de alerta temprana de origen chino, con despliegues en domos y en emplazamientos en campo abierto según necesidad. Esa arquitectura, documentada en 2019 y en años anteriores, no impidió la penetración de los F-22 ni la del resto del conjunto el 3 de enero, según reportes que consignaron tránsito sin obstáculos y ausencia de intercepciones.
Resultados, consecuencias y cronología posterior a la operación del 3 de enero
En el terreno, la fuerza estadounidense reportó impactos sobre un helicóptero, siete heridos y ninguna pérdida de aeronaves. En el lado venezolano, autoridades informaron decenas de bajas de seguridad, y el gobierno interino decretó duelo nacional por una semana. Posteriormente, la jurisdicción estadounidense llevó a Maduro ante un tribunal federal de Manhattan, donde constó su declaración de inocencia por cargos de narcotráfico y armas.
La red de vigilancia y guía de armas también se apoyó en sistemas de origen ruso como S-300VM, Buk-M2E, Pantsir-S1 y Pechora-2M. Durante la operación, ninguna batería derribó aeronaves enemigas, y los reportes no consignaron lanzamientos efectivos de interceptores contra aparatos de inserción y cobertura que cruzaron el corredor de acceso. Medios especializados destacaron el efecto de ataques de supresión coordinados y la ruptura del cuadro táctico bajo interferencia intensa.

La revista oficial de la Asociación de Fuerzas Aéreas señaló el regreso de una docena de F-22 a su base en Virginia tras una escala posterior a la misión. Estados Unidos difundió imágenes de F-22 y F-35 y confirmó movimientos desde y hacia el Caribe. En la prensa financiera internacional se describió el efecto político y administrativo en Caracas, con reorganizaciones de mandos y el establecimiento de controles internos posteriores a la captura.
En la semana posterior a la incursión, medios de referencia registraron que el Departamento de Defensa evaluará el desempeño del conjunto y que la industria de defensa recibirá información técnica sobre equipos y procedimientos eficaces, así como sobre desafíos dentro de un proceso de lecciones aprendidas. El 7 y el 8 de enero, despachos internacionales difundieron el relato sobre el empleo de cazas de quinta generación y de guerra electrónica en apoyo de la captura y del traslado marítimo-aéreo.
