Al menos nueve aviones cisterna de la Fuerza Aérea de Estados Unidos llegaron durante la noche al aeropuerto internacional Ben Gurion, en el área de Tel Aviv, en un movimiento que incrementó la presencia de aeronaves de reabastecimiento en Israel en plena ampliación del despliegue militar estadounidense en Oriente Medio. Los registros públicos de seguimiento de vuelos y las imágenes difundidas a primera hora del viernes 27 de febrero contabilizaron esas entradas en una misma ventana nocturna.
Ese flujo elevó a por lo menos 14 el número de aviones cisterna estadounidenses presentes en Ben Gurion, una cifra sujeta a cambios por rotaciones de corta estancia y por operaciones de apoyo que suelen concentrarse en franjas de horas. En paralelo, recuentos más amplios de los últimos días apuntaron a una veintena de llegadas de aeronaves de reabastecimiento en la madrugada, al incluir movimientos previos y escalas sucesivas en el mismo aeropuerto.
La concentración de cisternas aporta una capacidad crítica: permite sostener patrullas de combate en el aire y extender el radio de acción de cazas y aviones de apoyo sin depender de bases intermedias. En la práctica, ese tipo de aeronaves —como los KC-46 Pegasus o los KC-135— abastece en vuelo a plataformas de superioridad aérea, escolta y supresión de defensas, y facilita rutas más largas o perfiles de misión con más carga útil.
El movimiento de cisternas coincide con la llegada a Israel de cazas furtivos F-22 desplegados en la base aérea de Ovda, en el sur del país, junto con aviones logísticos y personal de mantenimiento y operaciones. Distintas observaciones situaron el contingente en 11 aparatos en tierra, mientras otros recuentos elevaron a una docena el número total enviado en esa oleada.
En el plano naval, el portaaviones USS Gerald R. Ford llegó este viernes con su escolta a la costa norte de Israel, tras zarpar el jueves 26 de febrero desde la base naval de Suda, en Creta, después de una escala de abastecimiento. La Armada ya mantenía en la región al portaaviones USS Abraham Lincoln y destructores, y el refuerzo eleva la presencia estadounidense a al menos 16 buques, dentro de un dispositivo que incluye dos grupos de ataque de portaaviones.

La Casa Blanca y el Pentágono sostienen el despliegue mientras el Gobierno estadounidense presiona para reconducir el pulso con Irán por el programa nuclear. El presidente Donald Trump vinculó la opción militar al desenlace de las conversaciones y defendió la necesidad de un acuerdo “significativo”: “Con Irán no ha resultado fácil, a lo largo de los años, lograr un acuerdo significativo, y tenemos que lograrlo; de lo contrario, ocurren cosas malas”, afirmó.
En ese contexto, la embajada de Estados Unidos en Jerusalén autorizó la salida voluntaria de personal no esencial y familiares por “riesgos de seguridad” y recomendó valorar la partida mientras existan vuelos comerciales.
Un mensaje interno atribuido al embajador Mike Huckabee instó a quienes desearan acogerse a esa opción a hacerlo “HOY” y advirtió: “Puede que haya vuelos de salida durante los próximos días, pero puede que no los haya”. El Departamento de Estado anunció además un viaje de Marco Rubio a Israel el lunes 2 y el martes 3 de marzo para tratar, entre otros asuntos, Irán y la situación regional.
