El MiG-1.44 probó que Rusia podía volar un caza avanzado tras el colapso soviético, pero evidenció límites industriales para sostener capacidad militar prolongada.
Un vuelo único en 2000 que cerró el recorrido del MiG-1.44
Rusia archivó el MiG-1.44, un demostrador de caza de nueva generación que Mikoyan llevó al aire una sola vez el 29 de febrero de 2000 desde el Instituto de Investigación de Vuelo Gromov, en Zhukovski, a las afueras de Moscú. Ese vuelo duró 18 minutos y, en términos prácticos, cerró el recorrido operativo de un proyecto concebido para competir en la misma categoría del F-22 Raptor.
Después de ese despegue, el Estado ruso dio prioridad a otros programas y el único ejemplar con capacidad de vuelo quedó destinado a trabajos de laboratorio y a exhibición. El cambio redujo su utilidad como base de una serie industrial, porque ya no existió una proyección de producción sostenida. El demostrador pasó a ser un activo conservado, útil para aprendizaje técnico y para mostrar capacidades, pero sin continuidad como avión de escuadrón.
La comparación con el programa estadounidense expuso el tamaño del desafío. Estados Unidos impulsó el Advanced Tactical Fighter hasta desembocar en el F-22 con prototipos en 1990, primer vuelo de la fase de desarrollo en 1997 y capacidad operativa inicial en diciembre de 2005. Ese calendario fijó una referencia exigente, porque el vuelo de un prototipo no resolvía el problema principal: la integración de sistemas, la producción y el entrenamiento exigían financiación durante más de una década.

Además, una fuerza aérea mide el rendimiento por disponibilidad, mantenimiento y ciclos de despliegue en escuadrones. Para alcanzar ese umbral, resultaba necesario sostener estándares verificables y una logística continua, no solo un hito de demostración. En ese marco, el MiG-1.44 quedó asociado a un punto de partida técnico que no se transformó en un programa de servicio. La decisión estatal lo convirtió en una pieza de laboratorio y en un símbolo de ambición sin continuidad.
Fechas clave del programa y su cierre operativo
- 12 de enero de 1999: primera exposición pública del 1.44 tras más de una década de desarrollo según sus promotores.
- 29 de febrero de 2000: único vuelo, con 18 minutos de duración desde Zhukovski.
- 2013: traslado del ejemplar a un hangar para preservación bajo techo en Zhukovski.
- 2015: reaparición como pieza estática en MAKS, sin expectativa de producción en serie.
El contexto del MFI y el impacto de la crisis en el diseño de Mikoyan
La Unión Soviética formuló su respuesta en los años finales de la Guerra Fría y la planteó como un salto generacional, con Mikoyan dentro del concepto MFI, caza multifuncional de primera línea. Desde ese marco, la oficina impulsó una arquitectura que combinaba maniobrabilidad, velocidad de crucero supersónica y reducción de firmas. El proyecto acumuló denominaciones internas —1.42 para el diseño previsto y 1.44 para el demostrador— y alcanzó exposición pública el 12 de enero de 1999.
Más que un inicio, esa presentación indicó una decisión operativa: sus responsables eligieron la visibilidad pública como vía para sostener el programa en una etapa de restricciones industriales y financieras. Para ese momento, la crisis presupuestaria ya condicionaba el avión tanto como los criterios aerodinámicos. En agosto de 1999, el aparato seguía en un hangar en el borde del aeródromo de Zhukovski, donde permanecía guardado desde hacía cuatro años, y Mikoyan lo enseñaba a visitas seleccionadas.

En el mismo periodo, el director ejecutivo de MAPO, Nikolái Nikitin, describió el 1.44 como un avión experimental destinado a investigar tecnologías de “quinta generación” y admitió que no entraría en producción en serie. Bajo esa formulación, el objetivo consistía en obtener aprendizaje técnico, no en equipar unidades de combate. La planificación mencionaba una campaña de 27 o 28 vuelos experimentales, pero la cifra dependía de recursos que el Estado no garantizaba.
Cuando el primer vuelo llegó el 29 de febrero de 2000, su perfil técnico confirmó el alcance propio de un demostrador. El avión voló con el tren bajado, ascendió a 1.000 metros y completó dos circuitos sobre el aeródromo a 500–600 km/h antes de aterrizar. El informe técnico de la jornada destacó tecnologías críticas para el fabricante: supercrucero, reducción de firmas infrarroja, radar y visual, y empuje vectorial para el control a altos ángulos de ataque.
Rasgos técnicos del MiG-1.44 y el giro estatal hacia el PAK FA
En ese diseño se observó la línea técnica que Mikoyan mantuvo durante décadas, con énfasis en velocidad y agilidad y con aceptación de configuraciones complejas cuando prometían ventaja cinemática. El avión incorporó ala delta y planos canard, además de doble deriva, un esquema que favorece sustentación y control a alta incidencia y que se ajusta a un sistema digital de control de vuelo. Ese conjunto exigía validación extensa y una infraestructura capaz de sostener pruebas y mantenimiento.
Fuentes técnicas públicas vinculadas al programa describieron un fuselaje de alrededor de 20 metros y una envergadura cercana a 15 metros, con una gran toma de aire ventral que alimenta dos motores AL-41F. Esas mismas descripciones asociaron el concepto con empuje vectorial, clave para maniobras exigentes sin pérdida brusca de control. Cada elemento aumentaba la complejidad y el costo, lo que ayuda a entender por qué el aparato resultó más valioso como banco de pruebas que como candidato realista para una serie industrial.

El archivo del MiG-1.44 no respondió a un único acto administrativo, sino a una secuencia de decisiones que trasladó la prioridad hacia un programa distinto. Autoridades e industria orientaron la ambición de “quinta generación” hacia el PAK FA y situaron 2002 como punto de arranque de ese esfuerzo, con un diseño que terminaría identificado con Sukhoi. A partir de ese cambio, el MiG-1.44 pasó de candidato potencial a activo preservado, con conservación en Zhukovski.
Ese desplazamiento de programas modificó también la distribución de funciones dentro del sector aeronáutico militar ruso. Mikoyan quedó limitado a un papel de aporte de experiencia y de tecnologías puntuales, mientras Sukhoi asumió la responsabilidad principal del futuro “caza táctico”. Un análisis sobre la Fuerza Aérea rusa elaborado durante la década de 2000 comparó técnicamente las propuestas MiG 1.42 y S-37/Su-47 de Sukhoi, y señaló que Sukhoi ganó la selección, con expectativa de participación de ingeniería de MiG.
