La Fuerza Aérea Rusa ha perdido aproximadamente 35 cazabombarderos Su-34 en los combates en Ucrania. Esto representa casi una cuarta parte de su flota de 140 aeronaves antes de la invasión en febrero de 2022.
La United Aircraft Corporation entrega nuevo lote de Su-34 a Rusia
Este caza biplaza, bimotor y multifuncional, desarrollado para las condiciones más adversas, se había considerado como un activo estratégico clave para el Kremlin.
La producción de estos cazas ha sido motivo de escrutinio. Según la United Aircraft Corporation (UAC), un nuevo lote de Su-34 ha sido entregado a las Fuerzas Aeroespaciales Rusas. No obstante, los informes no especifican la cantidad exacta de aviones, aunque analistas del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) estiman que solo seis han sido fabricados en 2023, destacando las restricciones de producción que enfrenta el país.
A pesar de esto, las autoridades rusas insisten en que la producción de los Su-34 continúa según lo planificado. Denis Manturov, viceprimer ministro, afirmó que la entrega demuestra la capacidad de la industria aeronáutica para satisfacer las necesidades militares. Sin embargo, la cifra limitada de aeronaves entregadas sugiere lo contrario.
La producción del Su-34 se ve restringida por las sanciones y la guerra

Desde el inicio de la invasión de Ucrania, la Fuerza Aérea Rusa ha tenido problemas para mantener su flota de Su-34. Las sanciones internacionales y las dificultades logísticas han ralentizado la capacidad del Kremlin para fabricar nuevos aviones. A pesar de las afirmaciones de las autoridades rusas, la capacidad de Rusia para reemplazar las pérdidas parece limitada.
El Su-34 ha sido considerado una pieza central en la doctrina de combate ruso. Su capacidad para portar una amplia gama de armamento lo convierte en un avión de combate versátil y eficaz. Sin embargo, las pérdidas recientes han reducido significativamente la efectividad de las operaciones aéreas rusas en Ucrania.
Con solo seis nuevas unidades entregadas en 2023, el déficit de aviones se hace evidente. Esto ha generado preocupaciones sobre la viabilidad de mantener la flota a largo plazo en medio de la continua guerra de desgaste.
El Su-34 usa munición avanzada como la bomba termobárica ODAB-500

Una de las características más letales del Su-34 es su capacidad para portar bombas termobáricas como la ODAB-500. Equipadas con el kit de guía UMPK, estas bombas pueden ser lanzadas con una precisión mejorada, siendo especialmente útiles para atacar objetivos fortificados o subterráneos. El alcance destructivo de estas bombas alcanza entre 25 y 30 metros, lo que las convierte en una herramienta formidable en el campo de batalla.
Aunque el Su-34 sigue siendo una amenaza considerable, su tasa de reemplazo es un problema para Rusia. La producción limitada significa que cada avión perdido en combate es un golpe significativo para las capacidades aéreas rusas. Esto es especialmente relevante en el contexto de la guerra en Ucrania, donde la guerra de desgaste sigue sin mostrar signos de resolverse pronto.
La capacidad del Su-34 para operar en condiciones climáticas adversas y su versatilidad en el uso de armamento de precisión lo convierten en uno de los aviones más avanzados de Rusia. Sin embargo, las pérdidas continuas y las restricciones de producción ponen en duda la capacidad de Rusia para mantener su supremacía aérea en la guerra.