Seúl adelantó a 2029 el despliegue del LAMD para interceptar artillería, cohetes y amenazas híbridas norcoreanas sobre la capital y activos militares críticos.
Seúl acelera el LAMD para reforzar la defensa de la capital en 2029
Al fijar 2029 como nueva fecha de despliegue, Corea del Sur adelantó la entrada del LAMD, concebido para interceptar ataques norcoreanos de artillería y cohetes sobre Seúl. La decisión, anunciada por la Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa el 3 de abril, adelanta un proyecto previsto para proteger en su primera fase el área metropolitana de la capital y la infraestructura militar que el país considera clave al inicio de una guerra.
Con una inversión total de 842.000 millones de wones hasta 2030, el programa reúne radar, interceptores, lanzadores y comunicaciones tácticas. El desarrollo formal empezó en enero de 2025 y quedó a cargo de la Agencia para el Desarrollo de la Defensa, LIG Nex1, Hanwha Aerospace y Hanwha Systems. De acuerdo con DAPA, el sistema se diseña para responder con rapidez a ataques simultáneos de baja altitud con proyectiles de artillería, cohetes y misiles híbridos.
Como la batería deberá actuar bajo saturación, la detección, la identificación y el seguimiento de blancos, junto con la asignación de interceptores y la confirmación del derribo, deberán resolverse en segundos. Dentro de ese esquema, el radar ocupa el punto más sensible. Hanwha Systems recibió en 2025 un contrato por 131.500 millones de wones para desarrollar el radar multifunción que servirá como ojo principal de la batería LAMD.
La empresa afirma que ese sistema tendrá que detectar, identificar y seguir cientos de objetivos de artillería entrantes concentrados en grupos densos. Ese requisito se desprende del tipo de amenaza que Seúl prevé sobre su capital, con avisos mínimos y elevada densidad de fuego. Hanwha Systems prevé concluir el desarrollo del radar en noviembre de 2028, un paso clave para que la batería alcance el calendario revisado por DAPA.
Datos clave del programa LAMD y de la amenaza sobre Seúl
- DAPA fijó 2029 como nueva meta para el despliegue inicial del sistema.
- La inversión total del programa asciende a 842.000 millones de wones hasta 2030.
- Hanwha Systems desarrolla el radar multifunción con un contrato de 131.500 millones de wones y prevé concluirlo en noviembre de 2028.
- La primera fase cubrirá el área metropolitana de Seúl y la infraestructura militar considerada clave.
- El sistema se diseña para interceptar artillería, cohetes y amenazas híbridas de baja altitud.
El LAMD cubrirá la capa baja que hoy deja expuesta la red KAMD nacional
Aunque la etiqueta de “Cúpula de Hierro coreana” resume parte del concepto, el requisito operativo surcoreano responde a una amenaza distinta. El sistema israelí también afronta ataques de corto aviso y alto volumen, pero el LAMD nace de la proximidad de los cañones norcoreanos de largo alcance y de los lanzadores de 240 milímetros, capaces de poner en riesgo la región capitalina con salvas rápidas y densas.
A ese cuadro se suma el KN-25 de 600 milímetros, que ya demostró un alcance de 380 kilómetros y difumina la frontera entre la artillería pesada de cohetes y los misiles balísticos de corto alcance. Por eso, Seúl prepara una defensa frente a salvas mixtas y no frente a una sola clase de proyectil. La amenaza combina trayectorias distintas, tiempos de aviso muy cortos y un volumen de fuego pensado para forzar decisiones bajo presión.
Ese nuevo escudo cubrirá además una franja que hoy queda por debajo de otras capas de la arquitectura antiaérea y antimisiles surcoreana, la KAMD. DAPA sitúa en el nivel inferior actual a los Patriot PAC-3 y al Cheongung-II, o M-SAM II, con capacidad de intercepción a 40 kilómetros o menos. Por encima se encuentra el L-SAM, con una cobertura aproximada de entre 50 y 60 kilómetros, mientras siguen en desarrollo el L-SAM II y el M-SAM Block III.
El LAMD quedará por debajo de esos sistemas como una capa especializada en cohetes, proyectiles de artillería y trayectorias de muy baja altitud, amenazas que los misiles superficie-aire convencionales afrontan con menor eficiencia y peor relación de costo. Su integración con la red nacional será decisiva: Corea del Sur ya moderniza los Patriot, despliega baterías Cheongung-II, produce en serie el L-SAM y desarrolla el L-SAM II y el M-SAM Block III, a los que se suma por ahora el THAAD estadounidense.
La nueva batería busca sostener la respuesta al inicio de la guerra
Al conectarse a esa arquitectura mediante comunicaciones tácticas y gestión del combate, el sistema permitirá priorizar activos defendidos y evitar que las baterías gasten misiles contra rondas no críticas. En el plano táctico, una batería contracohetes de baja altitud con intercepciones simultáneas puede proteger bases aéreas, puestos de control, nodos logísticos, depósitos de munición, puentes y corredores de movilización durante los primeros compases de un ataque.
Ese respaldo no elimina la amenaza de artillería, pero sí intenta reducir la posibilidad de que Corea del Norte paralice puntos decisivos con una andanada breve y concentrada. La necesidad de esa capa responde a la lógica militar que Seúl sigue atribuyendo a Pyongyang: coerción mediante fuegos masivos. Los cañones de 170 milímetros y los sistemas de lanzamiento múltiple de 240 milímetros continúan como herramientas centrales para mantener a la capital surcoreana bajo amenaza.
En marzo de 2026, el Norte volvió a subrayar ese patrón con el lanzamiento de unos 10 misiles balísticos durante el ejercicio aliado Freedom Shield, después de probar un sistema renovado de lanzacohetes múltiple de gran calibre. Para las autoridades militares surcoreanas, esa secuencia refuerza la idea de que una crisis real no separaría artillería, cohetes y misiles en compartimentos distintos, y de que la defensa tampoco puede seguir segmentada.
La revisión del calendario coincide además con dudas sobre la disponibilidad futura de algunos medios aliados. Informes publicados en marzo de 2026 señalaron que baterías Patriot y partes del THAAD de las fuerzas estadounidenses en Corea parecían desplazarse hacia Oriente Medio. Incluso cuando entre en servicio, el LAMD no formará una cúpula impermeable sobre toda la región capitalina: su función será proteger activos críticos, preservar el tiempo de decisión y reforzar la credibilidad de la KAMD en la banda de menor altitud.
