Contrato inicial de 43 millones impulsa una arquitectura digital en el Black Hawk para desplegar y controlar UAS, con capacidad federada prevista para 2026.
Contrato del Ejército impulsa arquitectura digital para UAS en el UH-60
El 20 de agosto de 2025, Sikorsky recibió un contrato inicial de $43 millones del Ejército de Estados Unidos para modernizar el UH-60 Black Hawk con integración de UAS y con “launched effects”, descritos como efectos lanzados. El acuerdo concentra trabajo fundacional de ingeniería e incluye una arquitectura digital central destinada a acelerar la incorporación de UAS, junto con desarrollo adicional de sistemas y software para la aeronave.
El paquete se dirige a ampliar el empleo del helicóptero en escenarios exigentes, con mención explícita al Indo-Pacífico, y a mejorar el mantenimiento y el sostenimiento. En paralelo, la empresa prevé incorporar mejoras ya disponibles en la flota, como los kits de escape elevado de segunda generación. La modernización vincula conectividad e integración con una base de sostenimiento que facilite misiones de asalto y transporte, sin perder capacidad operativa bajo amenaza.
El plan del contrato fija como hito la entrega de una capacidad “federada” en 2026. En este uso, el término describe la integración de módulos y efectos de distintas procedencias dentro de una arquitectura común. Con ese enfoque, el helicóptero incorpora elementos nuevos como componentes dentro de un marco compartido, sin necesidad de rediseñar el aparato ni de abrir una certificación integral, y puede sumar efectos sucesivos sin reiniciar el diseño.

La propuesta se concentra en aviónica, software e interfaces, más que en un cambio externo apreciable. La arquitectura digital central actúa como núcleo y estandariza la conexión de sensores, enlaces de datos, estaciones de misión y control de vehículos no tripulados. Esta estructura reduce el tiempo entre la aparición de un nuevo UAS o de una carga útil y su incorporación al UH-60, y permite operar efectos fuera de la línea de visión sin rediseños extensos.
Hitos y cifras del programa de modernización del UH-60 Black Hawk
- 20 de agosto de 2025: contrato inicial de $43 millones para modernización orientada a UAS y a efectos lanzados.
- 2026: entrega prevista de una capacidad “federada” para integrar módulos y efectos de distintas procedencias en una arquitectura común.
- Más de 2.000 helicópteros UH-60 de clase media integran la flota del Ejército, con unidades construidas desde los años setenta.
- El Ejército ha expresado su intención de volar los Black Hawk restantes durante la década de 2060.
- Meta anunciada: adquirir al menos un millón de drones en los siguientes dos o tres años.
El Ejército extiende la vida del Black Hawk y prepara transición FLRAA
El Black Hawk no se trata como un sistema próximo a retirada, sino como una plataforma que el Ejército prevé operar durante décadas. La fuerza mantiene una flota de más de 2.000 helicópteros UH-60 de clase media construidos desde los años setenta. Además, ha expresado su intención de volar los Black Hawk restantes durante la década de 2060, lo que refuerza el dato operativo de largo plazo y explica esta decisión.
Al mismo tiempo, el Ejército avanza en la incorporación de un sustituto parcial mediante el programa Future Long Range-Assault Aircraft. El objetivo consiste en reemplazar parte del inventario con un diseño de nueva generación. Por lo tanto, la modernización con UAS y con capacidades de lanzamiento responde a dos necesidades: sostener un sistema numeroso en el corto y mediano plazo y preparar una transición que no absorbe de inmediato el volumen de misiones del UH-60.

A esta orientación se suma presión por velocidad y por costos. A mediados de noviembre de 2025, el secretario del Ejército, Dan Driscoll, describió un problema de precios y de incentivos en compras militares. Citó, como caso ilustrativo, una perilla de control de pantalla para un Black Hawk cuyo costo ascendía a 47.000 dólares dentro de un conjunto completo, frente a una fabricación independiente estimada en 15 dólares, según indicó.
En la misma intervención, el Ejército anunció una iniciativa para agilizar adquisiciones y definió una meta de escala: adquirir al menos un millón de drones en los siguientes dos o tres años, con preferencia por empresas con productos de uso también comercial. La combinación de volumen y rechazo a integraciones cerradas favorece arquitecturas que admitan UAS y cargas útiles como componentes, con integración más rápida y menor dependencia de diseños propietarios de ciclo largo.
UAS y efectos lanzados amplían el papel del UH-60 en el Indo-Pacífico
Dentro de este marco, el “sistema de lanzamiento” deja de definirse como un único equipo y pasa a describirse como un conjunto de interfaces, soportes y procedimientos. Ese conjunto permite transportar y desplegar UAS y otros efectos desde el propio helicóptero. La expresión “launched effects” sintetiza un concepto operativo: el UH-60 llega para desembarcar personal o carga y libera sistemas no tripulados que amplían el alcance de observación y aportan guerra electrónica.
El valor principal deriva de desplazar hacia sistemas externos tareas que antes exigían exposición directa del aparato tripulado, como explorar rutas, identificar amenazas, mantener vigilancia sobre un eje o generar señuelos. En un teatro con defensa antiaérea y proliferación de drones, la prioridad consiste en mantener el helicóptero fuera de sectores de mayor riesgo durante más tiempo. El diseño distribuye funciones entre tripulación y automatización y da centralidad a software y enlaces de datos.

La mención del Indo-Pacífico apunta a distancia entre bases, operación en archipiélagos, sensores y defensas en profundidad y probabilidad de interferencia electrónica. Un UH-60 que despliega UAS aumenta su capacidad para reconocer zonas sin aproximaciones directas y sostiene enlaces de datos con unidades en tierra u otros medios aéreos. En ese entorno, la capacidad federada prevista para 2026 permite ajustar efectos para vigilancia, relevo de comunicaciones o señuelos sin rediseño del aparato.
Este esfuerzo se suma a la producción. En junio de 2022, Lockheed Martin obtuvo un contrato de $2.300 millones para construir al menos 120 helicópteros H-60M Black Hawk, con opciones de 135 aeronaves adicionales y un valor potencial total de 4.400 millones. El acuerdo consideró otros clientes, incluidos organismos estadounidenses y aliados. En ese periodo, la compañía informó inversiones en sostenimiento, transformación digital y modernización para mantener la competitividad del sistema.
