El Tribunal Distrital de Be’er Sheva transmitió hoy, miércoles, un mensaje claro a la Fiscalía del Distrito Sur. Esto ocurrió en el debate sobre la prolongación de la detención de parte de los sospechosos en el caso de los contrabandos a la Franja de Gaza. El juez expresó dudas sobre si el grave cargo de asistencia al enemigo en tiempo de guerra resulta adecuado para las acciones de cada uno de los implicados en el caso. Solicitó examinar de nuevo la atribución del delito a cada acusado por separado.
Tras las observaciones del tribunal, los representantes de la Fiscalía salieron a consultar con los niveles superiores. Después de su regreso, anunciaron que en esta etapa se decidió mantener el cargo de acusación tal como está. No obstante, el juez subrayó que se debe establecer una distinción clara entre los diferentes sospechosos. Aclaró que entregará su decisión final sobre el tema la semana próxima.
En el centro del caso figura Betzalel Zini, soldado de reserva y hermano del jefe del Shin Bet, David Zini. Según la acusación, Zini actuó como responsable de la logística de la “Fuerza Uria” y poseía permisos de entrada para convoyes de vehículos a la Franja. Se alega que desde el verano de 2025, cuando Gaza se definió como zona militar cerrada y la entrada se permitió solo para necesidades operativas, participó en tres rondas de contrabando de cigarrillos a través del cruce de Sufa, a cambio de una suma total de aproximadamente 365 mil shekels.
La Fiscalía sostiene que Zini sabía que la mercancía podía llegar a manos de organizaciones terroristas, entre ellas Hamás, y que los actos se cometieron por lucro, eludiendo las restricciones de seguridad impuestas durante la guerra. Por su parte, Zini niega cualquier involucramiento y afirma que los fondos recibidos de otro soldado de reserva no guardan relación con los contrabandos. En su interrogatorio declaró que “me tomaron como autostop” y que no estaba al tanto de la actividad ilegal.
En otra acusación figuran como imputados Aviel Ben David, de 31 años, y Amir Dov Halperin, de 38 años. Según lo alegado, ambos operaron junto con otros en varias rondas de contrabandos de cigarrillos en grandes volúmenes, con distribución de ganancias. A Halperin se le atribuyen cinco rondas por un monto de aproximadamente 4,3 millones de shekels, y a Ben David cinco rondas adicionales por aproximadamente 815 mil shekels.
A todos los acusados se les imputan delitos de asistencia al enemigo en la guerra, operación con bienes con fines terroristas, recepción de cosa mediante fraude en circunstancias agravantes y recepción de soborno. A algunos se les atribuyen también delitos fiscales y delitos según la ley de lucha contra el terrorismo. La Fiscalía solicita el decomiso de bienes.
El próximo domingo se espera que se realice una audiencia sobre el caso de Zini. En ella se decidirá si se prolonga su detención y bajo qué condiciones. La cuestión del cargo de “asistencia al enemigo” constituye el núcleo de la controversia jurídica.
