Trump evalúa ataques militares contra instalaciones iraníes tras la represión de protestas en al menos 15 provincias con decenas de muertes desde diciembre de 2025.
Casa Blanca estudia respuestas militares a la represión actual en Irán
Donald Trump recibió opciones concretas y operativas para ataques selectivos contra instalaciones iraníes, presentadas como respuesta directa a la represión en al menos quince provincias desde finales de diciembre de 2025. La Casa Blanca mantiene un debate activo después de advertencias públicas del presidente sobre posibles acciones si continúan las muertes de civiles. Las protestas, originadas por reclamos económicos, dejaron decenas de víctimas, mientras funcionarios describen un proceso de decisión que prioriza precisión y efectos limitados.
El Pentágono analiza escenarios de empleo de poder aéreo sin envío de tropas terrestres y plantea objetivos con valor militar claro. Irán respondió con amenazas de acciones preventivas y atribuyó las protestas a enemigos externos. Informes internos señalan que los ataques buscarían afectar capacidades represivas y misiles, con énfasis en daños controlados. La discusión política ocurre en Washington, con señales de disuasión que acompañan cualquier opción militar y con coordinación interagencias.
Trump publicó el 2 de enero de 2026 un mensaje en Truth Social: si Irán dispara y provoca muertes entre manifestantes pacíficos, Estados Unidos acudirá en su defensa. Añadió que el país está preparado para actuar. La advertencia llegó después de reportes confirmados de muertes en Azna y Marvdasht. Funcionarios confirmaron el examen de medidas complementarias de apoyo interno a los manifestantes y de presión dirigida a autoridades y sistemas de control.

El 9 de enero, Trump reiteró que Irán atraviesa una situación crítica y que ordenará ataques si la represión continúa. En paralelo, el Pentágono detectó patrones de movimiento comparables a los observados antes de operaciones contra instalaciones nucleares iraníes en 2025. El equipo de seguridad nacional evalúa tiempos, objetivos y costos políticos, con atención a efectos regionales y a señales que puedan inducir contención sin necesidad de un despliegue prolongado.
Claves operativas y medidas en evaluación
- Refuerzo de conectividad a internet dentro de Irán mediante sistemas satelitales.
- Imposición de nuevas sanciones a figuras centrales del régimen.
- Operaciones cibernéticas reservadas para degradar sistemas de control interno.
- Ataques aéreos selectivos sin envío de fuerzas terrestres.
Planes de ataques aéreos y evaluación de la capacidad militar iraní
Fuentes del Departamento de Defensa presentaron a Trump planes de ataques aéreos contra múltiples objetivos militares iraníes. Las opciones excluyen el envío de fuerzas terrestres y concentran su efecto en bases de la Guardia Revolucionaria Islámica y depósitos de misiles. El Pentágono detalla rutas, armas y criterios de evaluación de daños, junto con alternativas de escalada y pausas operativas. El objetivo oficial busca afectar capacidades clave y limitar riesgos para civiles y personal estadounidense.
La evaluación considera la capacidad de respuesta iraní, que incluye misiles balísticos y drones, aunque con margen operativo reducido después de enfrentamientos de 2025 con Israel y pérdida de continuidad territorial en Siria. Informes técnicos señalan vulnerabilidades en logística y defensa antiaérea, pero también advierten posibles represalias contra activos en el Golfo Pérsico. La planificación incorpora protección de bases, endurecimiento de niveles de alerta y coordinación con aliados regionales para mitigar ventanas de exposición.

Los reportes elevan la probabilidad de movilización de activos aéreos en bases estadounidenses del Golfo Pérsico, con énfasis en aeronaves y apoyos electrónicos. Hasta ahora no existe confirmación de un aumento significativo de personal o equipamiento más allá de niveles habituales. La inteligencia llega en tiempo real desde satélites y aliados. Analistas priorizan flexibilidad táctica y comunicaciones seguras para sostener opciones escalables y para mantener a raya un escenario de escalada abierta.
Documentos internos mencionan criterios de selección de objetivos que limitan daños colaterales y reducen la probabilidad de una respuesta masiva. Las pautas colocan infraestructuras de mando, misiles y drones por delante de blancos simbólicos. La secuencia prevé avisos diplomáticos y mensajes públicos con énfasis en legalidad y defensa de civiles. La Casa Blanca mantiene reservas sobre detalles operativos y exige métricas verificables de impacto antes de autorizar cualquier etapa de ejecución.
Origen económico de las protestas y cifras de muertos y heridos actuales
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre de 2025 en el Gran Bazar de Teherán tras una fuerte depreciación del rial y una inflación de 48,6 por ciento, según el Banco Central de Irán. Comercios, universidades y oficinas estatales suspendieron actividades en Mashhad, Tabriz y Shiraz. Los manifestantes exigen subsidios más altos para bienes básicos como arroz y carne, cuyos precios crecieron 230 por ciento en el último año, con hogares bajo una presión inédita.
El gobierno mantiene subsidios mensuales equivalentes a siete dólares por persona, cifra que los participantes consideran irrisoria ante la escalada de precios. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos registró treinta y seis muertes hasta el 7 de enero y cincuenta dos días después, con quince integrantes de fuerzas de seguridad entre las víctimas. Informes médicos en Teherán reportan al menos doscientos diecisiete heridos desde el 8 de enero, con hospitales sujetos a presión oficial.

Fuerzas de seguridad desplegaron unidades de la Guardia Revolucionaria en Bukan y Kermanshah, con reportes y material audiovisual verificado sobre disparos directos contra multitudes desarmadas. El ejército regular, el Artesh, difundió el 10 de enero un comunicado que promete defensa de intereses nacionales y atribuye las manifestaciones a un plan de Estados Unidos e Israel. Señales de fractura incluyen detenciones de agentes por negarse a disparar y reportes no confirmados de acciones armadas kurdas en el noroeste.
Un apagón nacional de internet se mantuvo más de cuarenta y ocho horas hasta el 10 de enero y restringió la circulación de información. Algunos manifestantes usan enlaces satelitales como Starlink para contactar a medios extranjeros. En las últimas veinticuatro horas, las protestas se extendieron a sesenta localidades en quince provincias, con concentraciones de cientos a miles de personas. Las autoridades reconocen al menos dos mil arrestos dentro de un panorama de tensión sostenida.
Mensajes oficiales, antecedentes recientes y cálculos de disuasión
El líder supremo Alí Jamenei afirmó el 9 de enero que el Estado no cederá y calificó a los participantes como agitadores vinculados a enemigos externos. El jefe del poder judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, advirtió que no habrá indulgencia. Ali Larijani sostuvo que una intervención estadounidense desestabilizaría la región, mientras el mayor general Amir Hatami amenazó con acciones preventivas. El presidente Masoud Pezeshkian ofreció atender demandas que considere legítimas y reafirmó la continuidad del programa de enriquecimiento nuclear.
Teherán envió cartas formales al secretario general de la ONU y al Consejo de Seguridad para denunciar las declaraciones de Trump. En el trasfondo aparecen acciones directas bajo su presidencia: la eliminación de Qasem Soleimani en 2020 y bombardeos a tres instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. Washington cita una operación reciente en Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, como ejemplo de intervenciones rápidas. Benjamin Netanyahu expresó respaldo a los manifestantes.

Dentro de Irán, la moral de fuerzas de seguridad muestra desgaste con arrestos por desobediencia y con casos aislados de agentes que se suman a las protestas. El aparato estatal conserva ventajas de inteligencia y control territorial. Sectores plantean restaurar la monarquía y mencionan a Reza Pahlavi, cuyas declaraciones exhortan a intensificar la presión desde el exterior.
Fuentes en Washington interpretan las advertencias de Trump como una herramienta de disuasión directa, aunque las discusiones sobre ataques aéreos continúan activas. El Departamento de Estado emitió advertencias diplomáticas y coordina con aliados de la OTAN el seguimiento de la situación. Irán reforzó defensas antiaéreas y costeras en el Golfo Pérsico, según inteligencia estadounidense. Las preparaciones siguen en fase preliminar y su evolución depende de la intensidad de la represión en calles que aún registran protestas persistentes.
