Las conversaciones entre Turquía y Estados Unidos sobre la compra prevista de cazas F-16 Block 70 continúan en marcha, según informó el medio especializado SavunmaSanayiST el 5 de enero de 2025. Equipos de ambos países avanzan en cláusulas contractuales y requisitos técnicos, lo que confirma que el proceso sigue activo pese a trabas políticas.
El presidente Recep Tayyip Erdogan trató el tema en público y remarcó que el eventual acuerdo debe responder a la solidaridad entre aliados. Señaló que la cooperación en defensa dentro de la OTAN exige beneficios recíprocos y una visión estratégica compartida. Además, mencionó los contactos paralelos con el consorcio Eurofighter.
La Fuerza Aérea Turca opera más de 230 F-16 en distintas versiones, entre ellas Block 30, Block 40 y Block 50. Estas aeronaves, incorporadas mediante varias fases del programa Peace Onyx, sostienen el componente de combate desde finales de los años ochenta y constituyen el núcleo actual de la flota.
Aunque programas de modernización prolongaron su utilidad operativa, los responsables de planificación admiten límites crecientes frente a amenazas regionales nuevas. La adaptación a doctrinas en evolución dentro de la OTAN exige plataformas con mayores capacidades tecnológicas, lo que impulsa la búsqueda de soluciones de nueva generación para el poder aéreo nacional.
El F-16 Block 70, designado también F-16V, corresponde a la versión de producción más avanzada del modelo. Integra radar AESA AN/APG-83, sistemas de misión actualizados, cabina digital y una vida estructural de 12.000 horas, con aptitud operativa prevista hasta la década de 2040.
Para Ankara, esta variante ofrece una opción pragmática que mantiene la preparación de combate y asegura interoperabilidad plena con los sistemas de mando aliados. La mejora en fusión de sensores, ataque de precisión y guerra en red refuerza su valor como plataforma de transición dentro del marco de la OTAN.
En paralelo, autoridades turcas reiteran su interés en regresar al programa Joint Strike Fighter F-35, del que Turquía quedó excluida en 2019 tras adquirir el sistema ruso S-400. Erdogan y el ministro Yaşar Güler sostienen que el F-35 resulta clave para el poder aéreo futuro.
Aunque el retorno presenta complejidades diplomáticas, Ankara expresa disposición al diálogo y recuerda la inversión de $1.400 millones y la participación industrial previa. No existen señales de un giro en la política estadounidense, pero la referencia constante al F-35 revela una ambición estratégica de largo plazo.
Las negociaciones sobre el F-16 Block 70 incluyen aspectos financieros, aunque ambas partes mantienen reserva pública y describen el proceso como estándar en adquisiciones de alto valor. Fuentes oficiales citan avances ligados a rendimiento, participación industrial, sostenimiento logístico y coherencia estratégica a largo plazo.
La operación requiere aval del Congreso estadounidense, donde legisladores han condicionado su apoyo a mejoras en la relación bilateral. Gestos recientes, como la ratificación turca del ingreso de Suecia en la OTAN, favorecen el clima político. En paralelo, Turquía evalúa el Eurofighter Typhoon como opción complementaria.
La Agencia de la Industria de Defensa de Turquía confirma estudios técnicos y logísticos sobre el Eurofighter, con análisis de plazos de integración. Aunque Alemania mostró reservas iniciales, Reino Unido y España respaldan un enfoque más flexible. La modernización resulta urgente ante el retiro progresivo de F-16 desde 2030.
En este escenario, el Block 70 se integra en una reconfiguración más amplia de fuerzas. Su incorporación cubriría el período previo a la entrada en servicio del caza KAAN y reforzaría el papel de Turquía en el flanco sur aliado, mientras permanece abierta la posibilidad de cooperación futura en el F-35.
