Ucrania afirmó haber derribado un Su-34 y un Su-30 rusos el 28 de enero en el sur con actividad sobre el mar Negro.
Cronología y fuentes: avisos prorrusos y confirmación ucraniana
El 28 de enero de 2026, en el eje sur y con actividad aérea sobre el mar Negro, autoridades ucranianas atribuyeron a Rusia la pérdida de un Su-34 de ataque y un Su-30 de superioridad aérea. La afirmación colocó, en pocas horas, un mismo cuadro operativo con plataformas de bombardeo y de cobertura bajo una conclusión común: la fuerza aérea rusa sufrió bajas en modelos que sostienen golpes con bombas guiadas y la protección de esos vuelos.
La secuencia pública siguió el canal habitual: señales y lamentos en espacios prorrusos y, después, reacciones ucranianas que usaron esos indicios como punto de partida en espera de confirmación propia. Dmytro Pletenchuk, portavoz de la Armada ucraniana, señaló en televisión que el primer aviso llegó desde “corresponsales militares” rusos y subrayó que el dato requería confirmación oficial para evitar conclusiones prematuras.
Al mismo tiempo, Andrii Kovalenko, jefe del Centro para Contrarrestar la Desinformación del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, precisó el inventario: no habló de dos Su-34, sino de un Su-34 y un Su-30. No aportó ubicación ni medio de derribo para cada caso, aunque asumió la comunicación política de una pérdida dual que afectó a vectores de ataque y a aeronaves dedicadas a cobertura y control del espacio aéreo.

Al amanecer del 29 de enero, el parte agregado del Estado Mayor ucraniano añadió un dato verificable, pero incompleto: el total de aeronaves rusas destruidas desde el inicio de la invasión a gran escala ascendió a 435, con un incremento diario de +1 en la categoría “aircraft”. El parte no identifica tipo ni lugar, aunque funciona como confirmación de al menos una pérdida aérea en el periodo contabilizado sin adjudicarla a Su-34 o Su-30.
Datos clave sobre pérdidas, fechas y escenario del mar Negro
- Fecha señalada: 28 de enero de 2026; tipos citados: Su-34 y Su-30.
- Parte del 29 de enero: total histórico de 435 aeronaves, incremento de +1 “aircraft”.
- Sector operativo recurrente: mar Negro y cercanías de la isla de las Serpientes.
- Voceros: Dmytro Pletenchuk y Andrii Kovalenko; sin detalle de lugar ni sistema.
- Precedente de mayo de 2025: Su-30 abatido cerca de Novorossiisk con misil desde dron naval.
El mar Negro y la presión aérea rusa durante la jornada descrita
El Su-34 ocupa un lugar central porque Rusia lo usa con mayor frecuencia para atacar objetivos de primera línea y retaguardia táctica. Es un biplaza con cabina y aviónica adaptadas a misiones de ataque a baja y media cota y con capacidad de operar con mal tiempo. En esta guerra, su valor involucra el binomio tripulación —piloto y oficial de sistemas de armas— y su empleo reiterado como plataforma de lanzamiento de munición guiada.
A partir de 2023, el patrón que más condicionó el frente consistió en el uso de bombas planeadoras guiadas, lanzadas desde distancias que buscan quedar fuera del alcance de defensas de corto alcance. Esa “zona de seguridad” depende de la ubicación de sistemas ucranianos de medio y largo alcance, de la munición disponible, de la detección temprana y de la táctica de aproximación rusa. Cuando Ucrania abate un Su-34, suele indicar una envolvente de amenaza distinta de la prevista.

Las razones operativas que explican ese acercamiento pueden abarcar la necesidad de repetir pasadas o cambios en la disposición de la defensa. En 2023, el propio jefe de la Fuerza Aérea ucraniana afirmó el derribo de tres Su-34 en una sola jornada en el “rumbo sur”, un antecedente que fijó la idea de que, bajo ciertas condiciones, la plataforma resulta vulnerable y sufre pérdidas cuando la defensa ucraniana modifica distancias y sorpresas tácticas.
El Su-30, por su parte, es un caza polivalente de dos plazas en varias versiones, empleado para escolta, patrulla aérea, defensa de puntos sensibles y control del espacio aéreo en teatros como el mar Negro. Rusia lo usa para cubrir aeronaves de ataque, interceptar drones y sostener presencia cerca de Crimea, la costa ucraniana y rutas marítimas. Su pérdida reduce disponibilidad inmediata para misiones de protección y afecta la libertad de acción de los paquetes de ataque.
Geografía, versiones alternativas y efecto operativo inmediato en la zona
El mar Negro añade un componente que combina operaciones aéreas, defensa costera, drones navales y la dimensión logística de los puertos. En mayo de 2025, la inteligencia militar ucraniana afirmó el derribo de un Su-30 con un misil lanzado desde un dron marítimo cerca de Novorossiisk y la presentó como un primer caso de abatimiento por un medio naval no tripulado. Ese antecedente no explica por sí solo el 28 de enero, aunque sí describe un teatro con riesgos menos previsibles.
En las versiones públicas asociadas al Su-34 del 28 de enero, la geografía se concentró en el sector occidental del mar Negro y, de forma recurrente, en las cercanías de la isla de las Serpientes. Ese punto pequeño y simbólico ofrece valor de observación y recuerda 2022, cuando Rusia abandonó la posición tras ataques ucranianos. Situar una pérdida allí implica un entorno con cobertura de sensores, defensa costera y aviación con distancias cortas y decisiones rápidas.

En paralelo, circuló otra línea de versiones: un Su-34 habría caído en la región rusa de Kursk por un fallo técnico, y el Su-30 habría sido abatido “en el rumbo sur” sin precisión adicional. Esas menciones se atribuyeron a canales de aviación y voces prorrusas, mientras otras piezas insistieron en la hipótesis del derribo sobre el mar Negro. No hubo confirmación pública directa del sistema concreto empleado ni de los puntos exactos de impacto.
El encuadre institucional quedó documentado: Kovalenko asumió la comunicación política de la pérdida dual, y el Estado Mayor, en su parte agregado, reconoció al menos una aeronave rusa destruida y elevó el total histórico a 435. Entre ambos hechos se abrió un margen de interpretación operativa: un escenario plausible sitúa parte de estas pérdidas cuando la aviación rusa se acerca más de lo habitual para sostener ataques con bombas guiadas o patrullas, y enfrenta una defensa ucraniana mejor situada o un vector inesperado.
