A través de un vídeo del 20 de marzo se ha revelado una revolucionaria innovación en tecnología militar: un dron de asalto con capacidad de funcionamiento autónomo mediante visión artificial, lo que elimina la necesidad de pilotaje humano.
Detrás de esta revelación está Serhii Sternenko, un activista ucraniano centrado en la recaudación de fondos para drones. Cuarenta años después de la primera película de “Terminator”, la temida autonomía letal sale de la ficción para convertirse en realidad, marcando un punto de inflexión histórico.
Las imágenes muestran un dron de asalto FPV equipado con capacidad de reconocimiento automático de objetivos que fija en su punto de mira un tanque ruso desde una distancia considerable. Sorprendentemente, el dron ejecuta con éxito el ataque incluso después de la pérdida de la conexión de vídeo.
Utilizando un dron de reconocimiento, se captó el momento exacto del impacto FPV. A los diez segundos de la detonación inicial, una segunda explosión de mayor intensidad estalla desde el interior del tanque, provocando que se incendie violentamente.
No es la primera vez que se despliega una tecnología de este tipo. Sin embargo, Sternenko ha lanzado una campaña de crowdfunding con el objetivo de producir 1.000 de estos drones, lo que sugiere una transición de la creación de prototipos a la producción en serie.
Evolución y retos en el teatro de operaciones de los drones FPV
ЗБІР НА FPV ІЗ АВТОМАТИЧНИМ НАВЕДЕННЯМ НА ЦІЛЬ!
— Serhii Sternenko ✙ (@sternenko) March 20, 2024
Наші дрони еволюціонували та тепер вміють уражати цілі майже самостійно!
На цьому відео знищення російського танка за допомогою саме такого дрона💥
Це спільна робота 60 та 63 механізованих бригад.
Дрон залітав на ціль в умовах… pic.twitter.com/5yGBjbIB9M
La principal defensa contra los drones FPV reside en las interferencias de radiofrecuencia, capaces de interrumpir el enlace de vídeo entre el dron y su operador, dificultar la recepción de señales de control o desviar su rumbo de navegación. En este escenario, tiene lugar una carrera armamentística en la que los desarrolladores de inhibidores y los fabricantes de drones innovan constantemente para superar las interferencias.
Los drones que incorporan visión artificial para el seguimiento autónomo de objetivos demuestran una notable resistencia a las interferencias.
“Estos sistemas neutralizan en gran medida las estrategias de guerra electrónica del adversario, permitiéndole dar en el blanco con mayor precisión”, sostiene Sternenko.
Además, los drones FPV experimentan con frecuencia pérdidas de comunicación en la fase final del ataque, quedando por debajo del límite de transmisión por radio. Los operadores experimentados se anticipan a esta limitación asegurándose de que el empuje del dron lo conduce al objetivo. La navegación automática prescinde de este inconveniente.
El prototipo presentado por Sternenko funciona en régimen semiautomático, en el que un operador humano identifica inicialmente el objetivo. Sin embargo, la transición a sistemas totalmente autónomos, como los desarrollados por la empresa ucraniana Saker para drones bombarderos pesados, es inminente. Estos sistemas se autodetectan y seleccionan los objetivos más críticos de forma autónoma.
Punto de inflexión en el desarrollo de las tecnologías de drones

Aunque el sistema Saker se percibe como una solución mayor y más cara, Sternenko calcula que los drones equipados con el novedoso sistema de guiado automático tendrán un coste unitario de 1.000 dólares. Esta cifra contrasta significativamente con los 400 dólares de los drones FPV tradicionales, y es ínfima comparada con el precio de 200.000 dólares por disparo de un misil antitanque Javelin.
La imagen muestra sistemas que compiten en ambos frentes. Rusia lleva probando una versión pilotada a distancia de su UAV Ovod (“Gadfly”) desde el pasado agosto. El colectivo ucraniano AirUnit anunció en octubre que estaba en las fases finales de desarrollo de su propio sistema de guiado FPV mediante visión artificial. Otros dos proyectos, First Contact y Jack in the Box, también estaban en desarrollo el año anterior.
El dron ruso Lancet, un FPV de ala fija de gran tamaño y largo alcance fabricado por ZALA, filial de Kalashnikov, está siendo mejorado para incorporar el guiado automático. Aunque se ha enfrentado a dificultades, se espera una versión avanzada en breve.
“Las partes beligerantes están invirtiendo significativamente en esta tecnología, con el objetivo de liderar su despliegue”, declaró a Forbes Samuel Bendett, asesor de la CNA y el CNAS y experto en drones rusos.
Bendett señala que el vídeo no permite evaluar plenamente la eficacia del sistema de guiado. La publicación de Sternenko admite que “la tecnología es novedosa y requiere perfeccionamiento”, y que una parte de los fondos recaudados se destina al desarrollo y no a la producción. Sin embargo, Sternenko parece decidido a seguir adelante con la implantación, esté lista o no.
Retos éticos y tecnológicos de la autonomía de combate

“La viabilidad de la IA para la detección de objetivos es indiscutible; sin embargo, en línea con The Lancet, se plantea la cuestión de la precisión del sistema de puntería”, reflexiona Zak Kallenborn, del Programa de Tecnología Estratégica del CSIS.
La adopción de armamento autónomo conlleva una serie de importantes dilemas éticos, que han generado un intenso debate en foros como la ONU, mientras la comunidad internacional explora formas de regularlas. Según Kallenborn, el despliegue de cualquier nuevo sistema conlleva preguntas cruciales.
“¿Qué nivel de pruebas ha superado el sistema y existe algún protocolo de supervisión y evaluación humana antes de autorizar un ataque autónomo?”, sondea Kallenborn.
Un segundo vídeo de ataque ofrece una visión de las limitaciones inherentes al uso de los FPV autónomos, mostrando un ataque contra un lanzacohetes múltiple BM-21 “Grad”. Un soldado enemigo abandona el vehículo al acercarse el dron, que parece redirigir su atención hacia él. Sin embargo, otro dron capta cómo, por inercia, el ataque culmina sobre el objetivo designado.
“En el último instante, el dron se desvía hacia el soldado que se retira, pero por inercia impacta contra el Grad”, explica Sternenko, que subraya la necesidad de financiación adicional para perfeccionar esta tecnología.
El incidente ilustra cómo un sistema de armas autónomo podría desviarse de su objetivo legítimo, posiblemente siguiendo a un vehículo civil o no combatiente. Aunque las armas accionadas manualmente no están exentas de errores, la existencia de reglas de enfrentamiento definidas minimiza estos riesgos y facilita la rendición de cuentas en caso de víctimas civiles. La rendición de cuentas se vuelve más compleja en el contexto de las armas autónomas.
A la vanguardia de la innovación militar: El avance ucraniano

Para Ucrania, estas preocupaciones quedan eclipsadas por la urgente necesidad de contrarrestar las interferencias enemigas y neutralizar los vehículos invasores, lo que convierte a los drones de asalto autónomos en una solución rentable.
Sternenko alcanzó el 60% de su objetivo de financiación en menos de 24 horas. Sus campañas anteriores han conseguido distribuir un número considerable de drones de asalto. En enero, se recaudaron fondos para más de 2.000 FPV equipados con cámaras térmicas para operaciones nocturnas, una prueba más de la evolución hacia una tecnología más sofisticada.
“No soy estúpida”, declara Sarah Connor en “Terminator” (1984), incrédula ante la perspectiva de ser perseguida por un robot asesino. “Todavía no pueden crear algo así”.“Todavía no”, responde Kyle Reese. “No hasta dentro de unos cuarenta años”.
Cuatro décadas después, no solo las armas autónomas son una realidad, sino que su construcción es factible con componentes disponibles en el mercado. Sternenko subraya que estas tecnologías están en constante evolución. El mundo aún tiene que comprender plenamente las implicaciones de este avance.