El X-24C fue un proyecto hipersónico de Lockheed de 1977 que buscaba superar Mach 8 con scramjet, pero fue cancelado por falta de presupuesto.
Diseñado para alcanzar Mach 8, nunca pasó de la etapa conceptual
En 1977, Lockheed Martin, a través de Skunk Works, propuso el desarrollo del X-24C, una aeronave experimental hipersónica capaz de superar Mach 8. El objetivo era combinar velocidad extrema con maniobrabilidad atmosférica, valiéndose de un motor scramjet que representaba una revolución en propulsión. Aunque el proyecto fue cancelado el mismo año, dejó un impacto duradero en el desarrollo de tecnologías hipersónicas actuales.
Este nuevo concepto surgió como una evolución directa de los exitosos X-15 y X-24B. El X-15, desarrollado por North American Aviation en los años 50, había alcanzado velocidades de Mach 6,7 y altitudes suborbitales, mientras que el X-24B validó técnicas de reentrada y aterrizaje sin motor gracias a su diseño de cuerpo sustentador. El X-24C planeaba integrar lo mejor de ambos: velocidad extrema y planeo controlado.
El plan consistía en desarrollar dos prototipos que realizarían 200 vuelos entre 1977 y 1985. Con una longitud estimada de 22 metros y alas delta para estabilidad, el X-24C habría operado a altitudes de hasta 30.000 metros. Su estructura se diseñó para soportar condiciones térmicas y aerodinámicas extremas, características esenciales para vuelos hipersónicos sostenidos en la atmósfera.
La cancelación temprana del programa respondió a razones presupuestarias y estratégicas. La NASA y la Fuerza Aérea de Estados Unidos enfrentaban restricciones financieras tras el desarrollo del transbordador espacial. Sin una aplicación militar inmediata o una misión clara, el proyecto fue archivado antes de que comenzaran las pruebas físicas.
Datos clave del X-24C y su motor scramjet
- Fue concebido por Lockheed Martin Skunk Works en 1977 bajo el nombre L-301.
- Estaba diseñado para alcanzar velocidades superiores a Mach 8.
- Su propulsión principal sería un scramjet activado después de Mach 6.
- El impulso inicial lo daría un motor cohete LR-105, con 84.000 libras de empuje.
- Se preveía realizar 200 vuelos experimentales en un periodo de ocho años.

El scramjet: tecnología clave detrás del concepto del X-24C
El motor scramjet (Supersonic Combustion Ramjet) constituía el núcleo tecnológico del X-24C. A diferencia de los motores a reacción convencionales o los ramCazas, el scramjet permite la combustión a velocidades supersónicas sin ralentizar el flujo de aire. Esto mejora la eficiencia en condiciones hipersónicas donde otros motores dejan de funcionar.
Para activar el scramjet, el X-24C requería alcanzar al menos Mach 6. En un principio, se contempló el uso del XLR-99 del X-15, pero se optó por el motor cohete LR-105, utilizado en el programa Atlas. Este propulsor ofrecía la potencia necesaria para alcanzar la velocidad inicial antes de transferir el empuje al scramjet.
Una vez activo, el scramjet podría llevar al X-24C a velocidades de Mach 8 o superiores. Este sistema prescindía de partes móviles internas, lo que reducía el peso y aumentaba la eficiencia. Su funcionamiento dependía del uso de hidrógeno como combustible, mezclado con aire comprimido de forma natural por la velocidad del vuelo.
Según Alex Hollings, especialista en tecnología militar, esta tecnología sigue siendo la opción más viable para vuelos hipersónicos sostenidos. Sus aplicaciones potenciales incluyen transporte ultrarrápido, acceso económico al espacio y superioridad estratégica en conflictos de alta velocidad.
Factores económicos y estratégicos llevaron a su cancelación
En el mismo año de su concepción, la NASA y la Fuerza Aérea suspendieron el desarrollo del X-24C. El proyecto requería una inversión inicial de 200 millones de dólares, una cifra elevada considerando el contexto económico de finales de los años 70. Ajustado a 2025, esa cantidad superaría los 900 millones de dólares.
El enfoque institucional en el programa del transbordador espacial consumía ya gran parte del presupuesto disponible. Además, la cancelación se vio reforzada por la falta de un propósito operativo inmediato. El concepto del X-24C no respondía a una amenaza concreta ni contaba con una misión definida, lo que debilitó su prioridad estratégica.

En lugar de desarrollar nuevos vehículos tripulados hipersónicos, Estados Unidos centró sus esfuerzos en las cápsulas espaciales y en tecnologías reutilizables como el transbordador. Este cambio de dirección dejó sin espacio presupuestario al ambicioso proyecto de Lockheed Martin.
Así, sin llegar a construirse un prototipo ni iniciar vuelos de prueba, el X-24C pasó a formar parte de los archivos históricos de la aviación experimental. No obstante, las ideas detrás del proyecto sirvieron como base para investigaciones posteriores.
El legado del X-24C aún influye en tecnologías hipersónicas actuales
A pesar de su cancelación, el X-24C dejó huellas en varios programas posteriores. En 2004, el NASA X-43A demostró la viabilidad del scramjet al alcanzar Mach 9,6. En 2013, el X-51A Waverider de la Fuerza Aérea voló a Mach 5,1 durante tres minutos con propulsión scramjet.
Estos logros validaron los principios fundamentales del X-24C, como el uso de propulsión atmosférica sostenida a alta velocidad. Aunque la integración operativa de estas tecnologías aún enfrenta desafíos —como el control térmico y la estabilidad—, los avances continúan en múltiples frentes.
Programas recientes como el Hypersonic Air-breathing Weapon Concept (HAWC) y el SR-72 buscan superar Mach 6 con aplicaciones que van desde vigilancia estratégica hasta ataques de precisión. Ambos se desarrollan con la base conceptual que el X-24C ayudó a cimentar décadas atrás.
En un entorno internacional donde China y Rusia ya han desplegado misiles hipersónicos operativos, la urgencia por desarrollar estas capacidades se ha intensificado. El X-24C, aunque nunca voló, continúa inspirando investigaciones que podrían definir la próxima era de la aviación militar.