El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, acusó a la organización de alimentar el antisemitismo y recibió aplausos para las FDI durante un discurso en la Asamblea general con motivo del Día de Conmemoración del Holocausto. Sostuvo que el momento de hablar terminó y reclamó medidas inmediatas.
“El tiempo de hablar se ha acabado. El tiempo de actuar es ahora. En los últimos años, hemos escuchado muchas advertencias desde este podio sobre el aumento del antisemitismo, sobre mentiras peligrosas, sobre cómo el odio comienza con el lenguaje”, dice Danon. “Esas advertencias son correctas, pero suenan huecas cuando se permite que se propaguen las mentiras que alimentan el antisemitismo, incluso aquí en este edificio, en la ONU.
Danon afirmó que “cuando se repiten narrativas falsas en esta cámara, no se quedan aquí, se difunden por todo el mundo con el sello de goma de la ONU. Se endurecen hasta convertirse en creencias, se transforman en odio”. Presentó esa dinámica como una cadena que trasciende el recinto y adquiere legitimidad institucional.
En ese marco, citó las acusaciones de genocidio contra Israel y mencionó a Tom Fletcher, el subsecretario general de la ONU para asuntos humanitarios, por haber emitido el año pasado una acusación infundada de que 14,000 bebés iban a morir de inmediato en Gaza. Consideró esos mensajes parte del problema.
“El odio no se propaga por sí solo, se habilita, se legitima, se le da autoridad, especialmente en los últimos dos años. Esta institución, la ONU, ha fracasado en esa prueba”, afirma. Con esa valoración, señaló responsabilidades internas y describió un deterioro que, a su juicio, se consolidó en el periodo reciente.
Danon vinculó el genocidio nazi con el odio de Hamás hacia los judíos. “Hamás viene con el mismo odio y la misma intención que los nazis: asesinar judíos”, dice. “Pero, a diferencia de 1941, hoy existe una realidad diferente. Destrozamos y detuvimos la máquina de terror de Hamás”.
También celebró la recuperación ayer del cuerpo de Ran Gvili, el último rehén que permanecía en Gaza. “Hemos traído a casa a todos los rehenes. A todos y cada uno de ellos. Esperamos 843 días. Hoy, por fin, se quita el pin”, dice, retirando el pin amarillo de los rehenes de su solapa.
“Hemos demostrado que el pueblo judío ya no está indefenso. Hoy tenemos nuestro propio ejército: los soldados de las FDI”, dice entre aplausos. Añadió que son “los nietos de sobrevivientes del Holocausto y de los fundadores de nuestra nación, que ahora se mantienen firmes para garantizar la supervivencia judía”.
“Demasiados en este edificio han cedido a la presión de medios sesgados, propaganda falsa y campañas antisemitas”, añade. “No repitan ese fracaso, no entreguen la claridad moral por ganancias políticas, no esperen a que las palabras se conviertan en sangre. ‘Nunca más’ exige acción, no mañana, no dentro de un año. ‘Nunca más’ es ahora”.
