El jefe de la ONU comunicó a los Estados miembros que la organización afronta el riesgo de un “colapso financiero inminente”. Atribuyó esa situación a cuotas impagas y a una regla presupuestaria que obliga a devolver fondos no utilizados, según una carta revisada el viernes por Reuters.
El secretario general, Antonio Guterres, mencionó en varias ocasiones el agravamiento de la crisis de liquidez del organismo. Sin embargo, esta notificación constituye su señal de alarma más severa hasta ahora y coincide con un repliegue de Estados Unidos del multilateralismo en diversos ámbitos.
“La crisis se está profundizando, amenazando la ejecución de los programas y poniendo en riesgo un colapso financiero. Y la situación se deteriorará aún más en el futuro cercano”, escribió Guterres en una misiva dirigida a embajadores y fechada el 28 de enero.
Estados Unidos redujo la financiación voluntaria a agencias de la ONU y rechazó efectuar pagos obligatorios para los presupuestos ordinario y de mantenimiento de la paz, según se detalló en el contexto de la advertencia sobre las cuentas del organismo mundial.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, describió a la ONU como poseedora de un “gran potencial”, aunque afirmó que no lo cumple. Además, impulsó una Junta de Paz, una iniciativa que, según temores expresados, podría debilitar al organismo internacional más antiguo.
Creada en 1945, la ONU reúne a 193 Estados miembros. Su labor se orienta a preservar la paz y la seguridad internacionales, promover los derechos humanos, impulsar el desarrollo social y económico y coordinar la asistencia humanitaria en distintos escenarios.
En la carta, Guterres señaló: “Las decisiones de no honrar las contribuciones evaluadas que financian una parte significativa del presupuesto ordinario aprobado han sido ahora anunciadas formalmente”.
No precisó a qué Estado o Estados aludía. Un portavoz de la ONU no estuvo disponible de inmediato para hacer comentarios sobre el contenido del mensaje y sus referencias, de acuerdo con lo consignado en torno a la carta.
Conforme a las reglas de la ONU, las contribuciones se calculan según el tamaño de la economía de cada Estado miembro. En ese esquema, Estados Unidos aporta el 22% del presupuesto básico, y China se ubica en segundo lugar con el 20%.
Guterres indicó que, hacia finales de 2025, se acumuló un récord de $1.570 millones en cuotas pendientes, sin identificar a los responsables. “O bien todos los Estados miembros cumplen sus obligaciones de pagar en su totalidad y a tiempo, o los Estados miembros deben reformar fundamentalmente nuestras normas financieras para evitar un colapso financiero inminente”, dijo.
El año pasado, Guterres activó un grupo de trabajo de reforma conocido como UN80, orientado a recortar costos y elevar la eficiencia. En ese marco, los Estados acordaron reducir el presupuesto de 2026 en alrededor de un 7%, hasta $3.450 millones.
Aun así, el secretario general advirtió en la carta que la organización podría quedarse sin efectivo para julio. Entre los factores citados, figura una norma considerada ahora anticuada que obliga a acreditar de vuelta a los Estados cientos de millones de dólares en cuotas no gastadas cada año.
“En otras palabras, estamos atrapados en un ciclo kafkiano en el que se espera que devolvamos efectivo que no existe”, dijo Guterres, en referencia al autor Franz Kafka, quien escribió sobre procesos burocráticos opresivos.
