El jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, advirtió que la guerra en Oriente Medio ya está afectando las rutas de suministro humanitario y pidió “exenciones” para garantizar el paso de la ayuda a las zonas más necesitadas.
Fletcher señaló que la guerra ha cerrado de hecho el estrecho de Ormuz y que las interrupciones en el suministro de combustible han disparado los costos del transporte, con efectos inmediatos sobre las operaciones humanitarias.
Según dijo a periodistas en Ginebra, la escalada del conflicto y su impacto sobre ese corredor marítimo tienen “un impacto directo en nuestros suministros humanitarios, incluidos los que se destinan a zonas de necesidad crítica en el África subsahariana”.
El funcionario expresó además su preocupación por un deterioro mayor del escenario. “Me preocupa que una mayor escalada dañe otras rutas de suministro”, declaró, al advertir que esta situación se produce mientras la guerra “hace subir los precios y… empuja a más personas a una mayor necesidad”.
Ante ese panorama, Fletcher pidió garantías para mantener abiertas y seguras las vías por las que transita la ayuda. “Por eso hacemos un llamamiento a todas las partes para que intenten garantizar la seguridad de esas rutas, incluido el estrecho de Ormuz para nuestro tráfico humanitario… de modo que podamos llegar a cualquier persona, en cualquier lugar, en función de las mayores necesidades y no de la política”.
“Estamos viviendo un momento de grave peligro”, afirmó.
También sostuvo que las crisis actuales se están agravando con rapidez y convergen de forma cada vez más riesgosa. “Estamos viendo cómo estas crisis se intensifican rápidamente y chocan cada vez más de forma peligrosa”, dijo, antes de reclamar que “prevalezca la calma”.
Fletcher sostuvo que las dos últimas semanas de combates refuerzan la idea de que “vivimos en una época de brutalidad, impunidad e indiferencia”, y advirtió que “el sistema FCAS basado en normas, destinado a frenar los peores excesos de la guerra, se está resquebrajando”.
