Un informe de las Naciones Unidas determina que la muerte el pasado junio de 12 miembros del personal palestino vinculados con la Gaza Humanitarian Foundation, a manos de hombres armados e incluidas posibles ejecuciones sumarias, puede constituir crímenes de guerra cometidos por Hamás. Hamás rechazó hacer comentarios sobre los tiroteos.
El documento expresa inquietud por el uso de civiles como escudos humanos para obstaculizar ataques israelíes, una práctica que Israel atribuye desde hace años a Hamás y que el grupo terrorista niega. Además, describe un empleo innecesario o desproporcionado de la fuerza por parte de la Autoridad Palestina en Judea y Samaria.

El informe añade que la detención y el maltrato de rehenes capturados en el ataque liderado por Hamás del 7 de octubre de 2023 pueden constituir crímenes de guerra y, de forma potencial, otros crímenes atroces. Incluye señalamientos de tortura, golpizas y privación de alimentos.
“También debe haber rendición de cuentas por las graves violaciones del derecho internacional, incluidos posibles crímenes internacionales, por parte de Hamás y su ala armada, Al Qassam Brigades, así como de otros grupos armados palestinos”, afirma el informe sobre el grupo terrorista.

En el mismo documento, la ONU sostiene que las acciones de Israel “plantean preocupaciones sobre la limpieza étnica” en la Franja de Gaza y Judea y Samaria.
El texto señala que la GHF, el controvertido sistema de distribución de ayuda respaldado por Israel y Estados Unidos que operó el año pasado, “fracasó por completo” al entregar asistencia humanitaria a la escala requerida, lo que vulnera las obligaciones de Israel conforme al derecho internacional humanitario. Israel rechaza las conclusiones del informe.
