El abogado Malcolm Shaw aborda la cuestión fundamental de la intencionalidad en las acusaciones de genocidio formuladas por Sudáfrica contra Israel ante el Tribunal Internacional de Justicia.
Afirma que Sudáfrica presentó una “imagen distorsionada” de los comentarios realizados por políticos israelíes sobre la guerra con el fin de establecer la intención genocida de Israel, y señala que solo las decisiones políticas del pequeño gabinete de guerra israelí y del gabinete de seguridad más amplio son relevantes para determinar la política israelí en la guerra de Gaza.
“Producir citas aleatorias que no se ajustan a la política del gobierno es, en el mejor de los casos, engañoso”, afirma Shaw.
Cita a modo de ejemplo una reunión del gabinete de seguridad del 29 de octubre en la que “el primer ministro afirma una y otra vez que «debemos evitar un desastre humanitario» y el primer ministro indica posibles soluciones para el suministro de agua, alimentos y medicinas, y el aumento del suministro de camiones [de ayuda humanitaria]” a Gaza.
Shaw cita también directivas de las FDI en vigor desde el 7 de octubre, en una de las cuales dice: “«Los ataques se dirigirán exclusivamente contra objetivos militares, respetando los principios de distinción, proporcionalidad y tomando precauciones en los ataques para reducir los daños colaterales»; se trata de una directiva que obliga a todas las fuerzas de las FDI”.
También cita numerosos comentarios del primer ministro Netanyahu y del ministro de Defensa, Yoav Gallant en los que declaran que el objetivo de la guerra es destruir a Hamás y no se dirige contra el pueblo palestino.