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El Banco Mundial ignora la política de “pagar por matar” de la Autoridad Palestina

Reuters

En un comunicado de prensa que acompaña a un nuevo informe del Banco Mundial sobre la economía de la Autoridad Palestina (AP), Kanthan Shankar, director del Banco Mundial para Judea, Samaria y Gaza, dice que la AP está teniendo dificultades financieras debido a la “restricción de fondos”.

En el comunicado, publicado en el sitio web del Banco Mundial, Shankar escribe: “Las perspectivas para los territorios palestinos son preocupantes, ya que los motores del crecimiento están disminuyendo y la grave restricción de liquidez ha comenzado a afectar la capacidad de la AP para cumplir con sus responsabilidades de pagar a sus funcionarios públicos y prestar servicios públicos”.

Este sombrío pronóstico se basó en un informe de 15 páginas que señalaba dos factores principales que contribuían a la crisis financiera de la AP, pero que ignoraban completamente al elefante en la sala: Que la crisis financiera de la Autoridad Palestina es el resultado directo de su política de “pagar por matar”.

La Autoridad Palestina despilfarra millones de shekels/dólares/euros al año para pagar salarios mensuales a los presos terroristas y a los presos liberados, así como subsidios mensuales a los terroristas heridos y a las familias de los terroristas muertos.

Según el informe del Banco Mundial, los dos factores dominantes que subyacen a la última crisis financiera de la AP son las “deducciones unilaterales de Israel de casi 12 millones de dólares al mes de los ingresos fiscales que recauda en nombre de la Autoridad Palestina” y una reducción de la ayuda exterior.

Sin dar contexto a las deducciones israelíes, en lo que en el mejor de los casos puede considerarse un acto de ceguera deliberada y, en el peor de los casos, un intento deliberado de engañar a la comunidad internacional, el informe del Banco Mundial nunca se refiere directamente a la legislación israelí, según la cual Israel retiene los impuestos de la Autoridad Palestina en una cantidad igual a la que la Autoridad Palestina gasta en recompensar a los terroristas.

En el informe no se explicaba, por ejemplo, que la Autoridad Palestina había presupuestado cientos de millones de shekels sólo en 2018 para recompensar a los terroristas heridos y a las familias de los terroristas muertos, y que la Autoridad Palestina admitió haber pagado 502 millones de NIS (144 millones de dólares) en sueldos a los prisioneros terroristas y a los liberados.

Habiendo tomado nota de la deducción y del hecho de que la Autoridad Palestina se negó a aceptar los fondos fiscales restantes, que Israel ya ha intentado transferir a la Autoridad Palestina, gran parte del resto del informe del Banco Mundial se dedica a explicar cómo ha tratado la Autoridad Palestina las consecuencias de su propia decisión. El informe hace todo lo posible por explicar la profundidad y los efectos de la crisis, pero nunca señala que se trata de algo creado por uno mismo.

En primer lugar, si la AP abandonara su política de “pagar por pagar”, Israel ya no se vería obligado por ley a hacer deducciones de los ingresos fiscales.

En segundo lugar, las deducciones realizadas por Israel representan sólo el 6% de los ingresos fiscales de la Autoridad Palestina. Israel ha transferido el 94% restante a la Autoridad Palestina, pero la Autoridad Palestina rechazó los fondos.

En tercer lugar, mientras que la Autoridad Palestina decidió recortar los salarios de sus empleados públicos como consecuencia de la crisis financiera a la que se ha visto abocada, esa decisión no se aplicó a los beneficiarios de la Autoridad Palestina: los terroristas. A diferencia de los empleados de la Autoridad Palestina, cuyos salarios fueron recortados, los salarios mensuales que la AP paga a los presos terroristas y a los presos liberados, y los subsidios mensuales pagados a los terroristas heridos y a las familias de los terroristas muertos, no han cambiado.

La impresión distorsionada acumulada que da deliberadamente el informe del Banco Mundial es que Israel retuvo fondos de la Autoridad Palestina arbitrariamente y sin motivo, y que la AP es simplemente una “víctima inocente”.

Vía Algemeiner

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