Dos hermanos israelíes de unos 20 años, residentes en el área de Jerusalén, fueron acusados este martes de delitos contra la seguridad por presuntamente espiar para Irán a cambio de más de 100.000 shekels, según informó la policía.
El caso permaneció bajo una orden de silencio judicial por motivos de seguridad nacional hasta este día. Los nombres de los acusados siguen bajo prohibición de publicación.
Ambos fueron detenidos en enero y la acusación fue presentada ante el Tribunal de Distrito de Jerusalén. Los cargos incluyen contacto con un agente extranjero, entrega de información de inteligencia al enemigo y suplantación de identidad.
De acuerdo con la acusación, los hermanos mantuvieron contacto con varios agentes iraníes y recibieron de ellos más de 100.000 NIS, equivalentes a unos 32.000 dólares, con pleno conocimiento de que trataban con actores hostiles.
Los fiscales sostienen que los acusados recurrieron de forma amplia a herramientas de inteligencia artificial para elaborar mapas falsos e informes militares. También señalan que uno de los engaños incluyó hacerse pasar por un oficial de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel adscrito a la Unidad 8200.
La investigación estuvo a cargo de agentes del Distrito de Judea y Samaria y del Shin Bet. Ambos organismos completaron el mes pasado las indagaciones conjuntas sobre el caso.
La policía afirmó que, aunque parte del material transferido no era necesariamente creíble, sí podía ser aprovechado por el actor hostil.
Ariel Atari, abogado defensor de los dos acusados, calificó la imputación de “escandalosa” y aseguró que el expediente demuestra que sus clientes son “patriotas sionistas que intentaron ‘tender una trampa’ a los iraníes”.
El letrado sostuvo además que los hermanos no tendrían que estar acusados, sino recibir el Premio Israel por su “contribución a la seguridad del Estado”, al insistir en que actuaron para “perjudicar al enemigo iraní”.
