Un joven murió tras recibir varios disparos durante la noche en la aldea beduina de Arara BaNéguev. Según la evaluación preliminar de la policía, el asesinato guarda relación con un conflicto prolongado entre familias de la zona, una hipótesis que guía la investigación abierta por las fuerzas de seguridad.
La persona fallecida fue identificada como Mahmoud Jasser Abu Arar, de 20 años, estudiante de medicina. El joven cursaba sus estudios universitarios en Georgia y había regresado recientemente al Néguev para visitar a su familia, de acuerdo con informaciones difundidas por medios de comunicación árabes.
Equipos de emergencia acudieron al lugar y hallaron a Abu Arar en estado crítico. Los paramédicos lo evacuaron de urgencia al Hospital Soroka de Beerseba, donde ingresó con heridas de bala de extrema gravedad y, pese a los esfuerzos médicos, murió poco después.
La policía informó sobre la detención de diez sospechosos vinculados al tiroteo mortal, todos vecinos de Arara BaNéguev. Las autoridades indicaron que los primeros indicios refuerzan la tesis de un enfrentamiento entre clanes familiares, aunque la investigación continúa para esclarecer responsabilidades concretas.
Horas después del asesinato en el Néguev, otros tres hombres fueron baleados y asesinados en la ciudad septentrional de Shfaram.
El año pasado se convirtió en el período más letal registrado para los ciudadanos árabes de Israel. A lo largo de 2025, las estadísticas oficiales contabilizaron 252 muertes violentas, un récord que reflejó el deterioro sostenido de la seguridad y el aumento del crimen armado.
Con apenas una semana transcurrida desde el inicio del nuevo año, once ciudadanos árabes ya han muerto de forma violenta. Esta cifra temprana apunta a una tendencia que incluso supera la elevada tasa de homicidios registrada durante el año anterior.
