La policía informó que cientos de agentes, junto con combatientes de la Policía de Fronteras, entraron en Tarabin al-Sana en una redada de gran escala. Las fuerzas emplearon fuego real dentro de esta localidad beduina del sur, según el comunicado oficial difundido al inicio de la operación.
La intervención ocurre pocos días después de que cuatro residentes del poblado presuntamente incendiaran coches en barrios judíos cercanos. Tras el episodio, las autoridades detuvieron a tres sospechosos en menos de veinticuatro horas, dentro del marco de la investigación abierta por los daños y los disturbios.
El incendio fue definido como una “venganza” frente a operativos policiales previos en la zona y provocó ayer una visita del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. Durante su recorrido, el ministro prometió aplicar medidas severas contra el crimen presente en el área local.
Posteriormente, la policía afirmó que trabaja para “rodear completamente” la aldea. Hace menos de una hora, decenas de furgones de la Policía de Fronteras permanecían junto a una gasolinera en las afueras de Tarabin al-Sana, en lo que parecía una fase de preparación operativa actual.
En paralelo, de acuerdo con Haaretz, las bases del ejército situadas en la región circundante elevaron su nivel de preparación defensiva por “razones operativas”. La medida acompañó el despliegue policial y reflejó una coordinación ampliada de seguridad en el entorno inmediato durante la operación actual.
La policía no precisó el objetivo concreto de la operación, aunque sostuvo que pretende “fortalecer la gobernanza, hacer cumplir el Estado de derecho y proporcionar una respuesta contundente y clara a cualquier intento de actividad delictiva grave”. La declaración cerró el balance inicial difundido por las autoridades.
