Los consejos regionales de las comunidades ubicadas junto a las fronteras norte y al perímetro de Gaza pidieron al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que revierta el recorte de fondos destinados a la recuperación y el fortalecimiento de esas zonas, golpeadas por la guerra y bajo amenaza de seguridad permanente.
En una carta dirigida también al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, los representantes del Foro de la Línea de Confrontación, el Consejo Regional de Sdot Negev y otras autoridades locales reclamaron que esos programas queden fuera del recorte general del tres por ciento aplicado a todos los ministerios, salvo el de Defensa, anunciado esta semana para reforzar el gasto militar.
“Le pedimos, señor primer ministro y señor ministro de Finanzas, que excluyan [esta] financiación de los recortes y que se aseguren de que la financiación destinada a la rehabilitación y el desarrollo de las zonas de la línea de confrontación y el perímetro de Gaza se mantenga íntegramente”, escribieron.
Los funcionarios locales sostuvieron que esos recursos no corresponden a un “desarrollo ordinario”, sino a un plan de recuperación de largo plazo para restablecer la vida civil en una región que, según afirmaron, sufrió un golpe sin precedentes. También señalaron que el dinero debe servir para construir una base estable de crecimiento, seguridad y resiliencia comunitaria en los próximos años.
Las autoridades advirtieron que la población civil en esas áreas continúa expuesta a una amenaza constante y que muchos residentes pasan largos periodos en habitaciones fortificadas. A su juicio, reducir esos presupuestos puede frenar proyectos clave que ya están en fase de planificación o ejecución y abrir un escenario de incertidumbre financiera justo cuando esas regiones necesitan más apoyo.
El ex primer ministro Naftali Bennett difundió la carta en X y cargó contra el Ejecutivo. “Mientras los residentes del norte se refugiaban bajo intensas andanadas de fuego, los ministros del gobierno recortaron sus presupuestos de rehabilitación y protección”, escribió. Añadió que la decisión coincidió con la aprobación de “5.000 millones de shékels de fondos de coalición para los evasores del reclutamiento [haredí]”.
“Y ahora, los jefes de los consejos en la línea de confrontación se ven obligados a suplicar al gobierno que devuelva el dinero que tanto necesitan. Un gobierno con prioridades invertidas, que se cuida a sí mismo y abandona a su propia gente”, afirmó Bennett.
La presión no provino solo de la oposición. El diputado de Otzma Yehudit Yitzhak Kroizer, que preside el Comité de Asuntos Internos y Medio Ambiente de la Knéset, envió una carta a Smotrich con la firma de nueve legisladores de la coalición y de la oposición para reclamar que los presupuestos de las comunidades del norte queden exentos del recorte.
“Los asentamientos del norte están lidiando con una realidad de seguridad compleja y continua. Los presupuestos destinados a la rehabilitación, al fortalecimiento de la resiliencia civil y al desarrollo regional no son lujos; son una necesidad nacional de primer orden”, escribió Kroizer en X.
