Las fuerzas de seguridad revisan documentos a toda persona que entra o sale de Tarabin al-Sana. La redada en la localidad beduina cumple su tercer día. Agentes de la Guardia Nacional, cuerpo de Policía de Fronteras creado bajo Itamar Ben Gvir, colocaron bloques de hormigón en el acceso principal.
Los conductores esperan en fila para atravesar el puesto de control improvisado y someterse a una inspección de seguridad. Un agente de la Guardia Nacional informa a un automovilista que abandona el pueblo que existe la obligación de identificar a cada persona que cruza allí.
Ayer la policía anunció que la Guardia Nacional asumía la responsabilidad del operativo en Tarabin al-Sana. La redada comenzó el lunes, momento en que cientos de agentes y combatientes de la Policía de Fronteras ingresaron en la localidad para desplegar controles y registros masivos ahora.
Durante el último mes la policía aumentó medidas en localidades beduinas del Néguev dentro de una operación contra el crimen anunciada por Ben Gvir en noviembre. El plan busca frenar delincuencia violenta, tráfico de armas e infracciones de tráfico entre la población beduina del sur.
Los residentes denuncian puestos de control en accesos que provocan atascos de horas, ya instalados en Tarabin al-Sana, Lakiya y Tel Sheva. El alcalde de Rahat, Talal Alkernawi, prevé una petición al Tribunal Superior, práctica antes aplicada a palestinos y rara frente a ciudadanos israelíes.
