El exrehén israelí describe tortura, hambre, traslados a túneles y la separación de su familia, además de manipulación psicológica y pensamientos suicidas en cautiverio.
Del ataque del 7 de octubre al caos inicial y la búsqueda de Emma
David Cunio reconstruyó la mañana del 7 de octubre de 2023, cuando terroristas de Hamás lo sacaron de su vivienda en el kibutz Nir Oz en medio de incendios, asesinatos y secuestros masivos. Cayó cautivo junto a su esposa Sharon, sus hijas gemelas Yuli y Emma, la hermana de Sharon, Danielle Aloni, y Emilia, la hija de cinco años de Danielle, que había llegado para pasar el fin de semana festivo con la familia.
En el caos inicial, vio de reojo a un terrorista arrastrar a Sharon y gritó por ella, mientras Emma quedó separada. Expresó que la familia se consumió por la idea de que Emma no estuviera con ellos. Insistieron en preguntar por la niña, idéntica a Yuli, y pidieron que la localizaran. Nadie supo responder. Apenas comieron o bebieron, incapaces de soportar la angustia que provocó la ausencia de la gemela.
Relató que, pese a la dificultad para funcionar, sintió la necesidad de proteger a las mujeres y niñas porque era el único hombre. Observó en varias ocasiones a dos vigilantes de Hamás dormidos y detectó un cuchillo bajo la cama. Sopesó la opción de actuar para escapar, aunque descartó el intento. Imaginó que, después, aun si lograba sobrevivir, una turba lo lincharía además, y la familia pagaría un precio insoportable.
Escribió en hebreo la palabra “rescate” en una pizarra y la dejó en una ventana, con la esperanza de que un dron israelí la viera. El décimo día, un ataque aéreo alcanzó la casa y los llevó al hospital Nasser. A él lo sacaron en una bolsa, como un cadáver, y obligaron a Sharon a usar hiyab. Allí vio a Sharon y Yuli y, por fin, a Emma, delgada, que reconoció a su madre cuando cantó.
Datos clave del relato y del cautiverio de Cunio
- Secuestro el 7 de octubre de 2023 durante el ataque contra Nir Oz.
- Traslado al hospital Nasser el décimo día, después de un ataque aéreo.
- Sharon y las gemelas liberadas el 27 de noviembre de 2023 en una tregua.
- Ración diaria: 250 mililitros de agua y media pita por persona.
- Marcha de veinte kilómetros por túneles con pausas de dos minutos.
Hambre extrema, tortura psicológica y pensamientos suicidas en Gaza
Durante un largo período, el grupo recibió 250 mililitros de agua y media pita al día. La oscuridad fue total y el estómago sonó sin descanso. Cunio dijo que suplicó otra cucharada de mermelada u otra ración y que no obtuvo nada. Día tras día, la debilidad avanzó y la pérdida de peso se acentuó. Debían ponerse de pie cada vez que los guardias pasaban, una exigencia que definió como la tarea más dura de la jornada.
Describió una tortura psicológica sostenida. Al principio no creyó los mensajes sobre su esposa, pero el paso del tiempo, día tras día, permitió que las mentiras calaran. Le aseguraron que Sharon había seguido adelante, que no luchaba por él y que estaba con otra persona. Esa narrativa, por irreal que sonara, finalmente terminó por parecer verosímil dentro del encierro, según dijo, y afectó su ánimo y su capacidad de resistir.
Cunio confesó que contempló el suicidio. Dijo que pensó en reunir muchas pastillas y tomarlas todas de una vez, como una salida ante el dolor y la incertidumbre. Atribuyó su resistencia a la presencia de otras personas, cuya compañía funcionó como apoyo diario. Expresó que esa red mínima evitó decisiones fatales y permitió mantener un foco básico de supervivencia, pese al hambre, el miedo y la humillación que relató durante la entrevista televisiva.
Relató una marcha extenuante de veinte kilómetros por túneles, como respuesta al avance de los combates. Señaló que la caminata se extendió desde las diez de la mañana hasta las once de la noche, con tramos de medio metro, 1,6 metros y 1,3 metros de altura, que obligaron a avanzar a rastras. Afirmó que solo autorizaron pausas de dos minutos, pese al agotamiento y a las heridas acumuladas durante el trayecto.
Encuentros con rehenes, pérdidas y líderes de Hamás en los túneles
En el túnel existió una sala para rehenes de edad avanzada. Cunio dijo que después los asesinaron. Los describió como octogenarios, tan delgados que todo resultó inhumano. Durante gran parte del cautiverio, permaneció junto a Eitan Horn, Iair Horn y Sagui Dekel-Chen. También conoció a Itzik Elgarat, a quien trasladaron con él y que más tarde apareció asesinado; su cuerpo regresó a Israel en febrero de 2025, según recordó.
Yarden Bibas, a quien definió como su mejor amigo, también permaneció en el túnel. Cunio pidió quedarse con él, pero los captores lo rechazaron. Días después volvió a verlo; lo encontró pálido, tras enterarse de que su esposa Shiri y sus hijos habían muerto, según los terroristas. Cunio dijo que conocía a la familia, que los consideró una pareja perfecta y que intentó convencer a Bibas de que los captores mentían o se equivocaban.
Cunio recordó la visita al túnel de Yahya Sinwar, líder de Hamás en Gaza, a quien las FDI abatieron en octubre de 2024. Según un relato previo de Bibas, Sinwar preguntó si podía hacer algo por él. Bibas respondió que deseaba salir antes que su esposa e hijos muertos para poder recibirlos y que quería permanecer mientras tanto junto a Cunio. Cinco días después, los separaron nuevamente.
En otro episodio, un guardia aseguró que había un Eitan con ellos. Resultó ser el rehén Eitan Horn. Cunio, incómodo al pronunciar el nombre de su hermano Eitan, decidió llamar a Horn “Pancho” durante el tiempo que compartieron cautiverio. Solo en el último día supo que su hermano había sobrevivido a la masacre, después de preguntar por él en repetidas ocasiones sin recibir respuestas claras.
Separación familiar, tregua fallida y la liberación final de Cunio
Sharon y las gemelas recuperaron la libertad el 27 de noviembre de 2023, dentro de una tregua temporal negociada por Qatar y Estados Unidos. Cunio definió ese día como el peor de su vida, porque lo separó de Yuli, Emma y Sharon. Describió un llanto en la habitación y dijo que repitió a Sharon que sentía miedo. Les pidió a todos que no lo abandonaran y que lo sacaran con ellos, consciente de que los demás saldrían.
Tras el fin de la tregua, lo trasladaron en un vehículo y conoció a Itzik Elgarat. Más tarde supo que lo habían asesinado. A ambos los bajaron a un túnel. Allí preguntó por su hermano Eitan y no obtuvo noticias. Solo en el último día del cautiverio se enteró de que había sobrevivido a la masacre del 7 de octubre, una información que llegó después de semanas de incertidumbre.
En enero de 2025, liberaron a Iair Horn y a Sagui Dekel-Chen, mientras Cunio y Eitan Horn permanecieron en manos de Hamás. La organización difundió un video propagandístico sobre la separación de los hermanos Horn, en el que el rostro de Cunio apareció difuminado. Dijo que ambos lloraron y temieron que nadie firmara una segunda fase. La guerra volvió a intensificarse y esa fase quedó sin efecto. Cunio siguió cautivo hasta el 8 de octubre.
La noche previa a su liberación, lo trasladaron y se reencontró con su hermano Ariel. En la madrugada, abrieron la puerta del hangar y entendió que Ariel llegaba. Lo vio, se acercó, lo reconoció, lloró y lo besó. Una videollamada organizada por Hamás confirmó que toda la familia seguía viva. Añadió que criar a sus hijas no resultó fácil, aunque ellas empezaron a confiar de nuevo y a pedir su presencia con más frecuencia.
