El Tribunal de Distrito del Centro, con sede en Lod, declaró culpable esta mañana (lunes) a Moshe Atias por el asesinato con agravantes de su pareja, Sigalit Brajá, de 54 años y madre de tres hijos. El fallo estableció que la mató con extrema crueldad en su vivienda de Lod hace cerca de tres años. Los alegatos para la sentencia quedaron fijados para el 13 de abril.
El tribunal acogió la postura de la Fiscalía tras un extenso juicio probatorio encabezado por la abogada Einat Lev Ari, de la Fiscalía del Distrito Centro. Concluyó que la acusación acreditó más allá de toda duda razonable que no fue un asesinato surgido de un impulso momentáneo durante una discusión o un altercado que escaló, sino un asesinato ejecutado por etapas, precedido por un proceso real de reflexión y por la consolidación de una decisión reiterada de causar la muerte.
La sentencia precisa que el 12 de febrero de 2023 el acusado asestó siete golpes en la cabeza a la víctima mientras ella permanecía en la cama que compartían. Después tomó un cuchillo de la cocina, volvió al dormitorio y la apuñaló repetidas veces en la parte superior del cuerpo con el propósito de asegurar su muerte. Acto seguido salió del lugar, llamó al servicio de emergencias Magen David Adom y comunicó que había asesinado a su esposa.

Al percatarse de la aproximación de fuerzas policiales, condujo a alta velocidad en un intento de fuga hasta que colisionó con un vehículo de la Policía de Fronteras (Magav), donde lo detuvieron. Por estos hechos el tribunal también lo declaró culpable de poner en peligro deliberadamente la vida de personas en una vía de transporte.
El acusado no negó el crimen, pero durante el proceso alegó que sufría un trastorno mental que afectó su capacidad para evaluar la realidad. El tribunal rechazó ese planteamiento y determinó que no se acreditó un trastorno grave de personalidad ni una merma de su capacidad. Además, señaló que su conducta posterior al hecho, la inexistencia de tratamiento psiquiátrico previo y su comportamiento durante el juicio, orientado a mejorar su situación legal, no se ajustan a una tesis de responsabilidad disminuida.
El tribunal indicó que, en contra de lo sostenido por el acusado, se trata de una persona inteligente, con pensamiento agudo, y que “en contraste con su intento de presentarse como alguien que desea comprender plenamente el sentido de sus actos homicidas contra la fallecida, el examen de sus versiones ante los investigadores, ante los psiquiatras y ante el tribunal indica que en puntos sustanciales y críticos el acusado entregó versiones diferentes, contradictorias, cambiantes y tendenciosas, revelando una parte y ocultando otras”.

Asimismo, determinó que “no se probó, ni siquiera al nivel de generar una duda razonable, que en el momento del asesinato el acusado estuviera cerca de un estado psicótico o que estuviera a un paso de carecer de una capacidad real para abstenerse de matar a la fallecida… El acusado, que era obsesivo y celoso respecto de la fallecida, sabía que ella no dependía de él económicamente ni estaba atada a él jurídicamente… no estaba dispuesto a aceptar una situación en la que la fallecida se separara de él y lo dejara. Al igual que otros hombres que, lamentablemente, asesinaron a sus parejas tras expresar ellas el deseo de separarse, el acusado actuó, probablemente, conforme a una concepción distorsionada según la cual, si la fallecida no sería suya, no sería de nadie”.
La abogada Lev Ari declaró: “Se trata de un asesinato cruel cometido contra una mujer dentro de su hogar, su fortaleza, el lugar que debía ser el más seguro para ella. El tribunal aceptó plenamente la posición de la Fiscalía y rechazó los intentos del acusado de atribuir al hecho una responsabilidad disminuida. Desde aquí quiero dirigirme a la querida familia: si bien la condena del acusado por asesinato con agravantes no devolverá a su madre, hermana e hija, hay en ello consuelo y justicia para su memoria”.
