Cafe Graziani, una panadería y cafetería de barrio situada en la calle Yehuda Halevi de Tel Aviv, quedó completamente destruida por el bombardeo iraní del sábado por la noche. El propietario y panadero Yaniv Graziani escribió en Instagram que tiene el corazón roto tras ver su local, uno de los tres que administra, reducido a escombros.
“Graziani es mucho más que un lugar: es una comunidad, gente y un hogar”, escribió en Instagram. En una historia de Instagram, el dueño añadió: “Lo más importante es que todo nuestro personal está a salvo”, al referirse a la situación de sus trabajadores después del ataque.
A unos ocho minutos a pie, Bodega Burger, una hamburguesería en el centro de Tel Aviv, informó de que abrió al público pese a que su escaparate quedó destrozado en el mismo bombardeo de cohetes. El local comunicó que retomó la actividad tras evaluar los daños y acondicionar el espacio.
“Mis hijos fueron a abrir Bodega para que la gente pudiera disfrutar un poco en estos tiempos tan locos”, dijo el propietario, James Oppenheimer. “Había gente haciendo cola cuando cayó una bomba y se rompió el cristal delantero”, relató al describir el momento del impacto.
Oppenheimer señaló que nadie resultó herido. Explicó que él y sus hijos, que lo ayudan a llevar la hamburguesería, trabajaron durante toda la noche para limpiar los destrozos y, al día siguiente, reabrieron para recoger pedidos y realizar entregas.
