El jefe de policía Danny Levy condena los disturbios que estallaron en Bnei Brak a primera hora de esta tarde, durante los cuales una gran turba haredí atacó a dos soldados mujeres de las FDI. En su declaración, Levy repudia los hechos y los sitúa como un episodio de violencia grave en el lugar.
Levy califica los disturbios como “motines desenfrenados que han cruzado todos los límites” y afirma que los “infractores cometieron actos graves que constituyen un golpe a los símbolos del Estado de derecho”. Con esas palabras, el jefe policial describe la magnitud del incidente y el alcance de las acciones atribuidas a los participantes.
Según Levy, durante la última hora la turba ejerció violencia contra las fuerzas del orden, causó daños y volcó un coche patrulla de la policía. También señala que los agresores prendieron fuego a la motocicleta de un agente, mientras continuaban los enfrentamientos y se registraban daños materiales en el área.
El jefe de policía se dirige a Bnei Brak, donde el comandante del Distrito de Tel Aviv, Haim Sargrof, ya está presente. Hasta el momento, la policía arrestó a 12 personas en relación con los disturbios, mientras se mantiene el despliegue en la zona.
