Ohad Ben Ami, liberado en el acuerdo de rehenes más reciente con Hamás, criticó en el Parlamento alemán la total inacción de la Cruz Roja Internacional durante su cautiverio.
Acompañado por su esposa, Raz Ben Ami, también exrehén, y por familiares de personas aún retenidas, denunció la indiferencia de la organización. “Durante los 491 días que estuve secuestrado, nadie de la Cruz Roja apareció. Ya han pasado 536 días y tampoco han visto a los 59 rehenes que siguen en Gaza”, afirmó con firmeza.
Cuestionó si los rehenes permanecen con vida, si reciben medicamentos o si están siendo atendidos. Relató además las amenazas y el terror psicológico que sufrió: frases como “Tu gobierno no te quiere”, “No eres nada” o “Tu ejército prefiere verte muerto antes que negociar” se repetían mientras lo mantenían en los túneles. Frente a esa tortura mental, subrayó la dificultad de conservar la estabilidad emocional.
Con preocupación evidente, pidió ayuda directa a Alemania: “Ustedes, como el país más fuerte de la Unión Europea, tienen el poder. Ayúdennos a traerlos de vuelta”. En respuesta, el presidente Frank-Walter Steinmeier aseguró que la liberación de los secuestrados es una prioridad para Alemania y que la coalición en formación ejercerá presión para lograrlo.