Un comandante que trabajó bajo el exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Herzi Halevi, enfrentó ayer un interrogatorio bajo advertencia. Se le atribuye transferir a la Oficina del primer ministro datos de la pesquisa sobre la filtración al diario Bild, informó el Canal 12.
Las sospechas apuntan a asesores del primer ministro Benjamin Netanyahu, a quienes se atribuye filtrar inteligencia clasificada a un tabloide alemán durante el verano de 2024. El objetivo habría sido moldear la opinión pública israelí respecto de las negociaciones de rehenes con Hamás en Israel.
Según el Canal 12, el oficial declaró bajo sospecha de avisar al jefe de gabinete de Netanyahu, Tzachi Braverman, sobre la existencia de una investigación. También se le imputa haber remitido a la OPM una lista con los nombres de sospechosos por los documentos enviados a Bild.
El informe añade que el individuo ocupa ahora un puesto elevado y sensible dentro de las FDI. Las autoridades registraron su vivienda e incautaron su teléfono celular, de acuerdo con el medio que difundió la información. La diligencia formó parte del avance del caso, según la cobertura.
Halevi, al mando del ejército cuando ocurrieron las filtraciones de documentos clasificados, compareció el miércoles ante los investigadores. Los medios en hebreo precisan que no figura como sospechoso y que no recibió un interrogatorio bajo advertencia en este caso concreto relacionado con Bild, según reportes.
El Canal 12 afirma que Halevi explicó a los investigadores que el oficial no identificado actuaba como enlace con la OPM y mantenía contacto con Braverman. Aun así, sostuvo que no cree que ese oficial haya filtrado información en el marco del expediente, según la cadena.
El denominado caso Bild se activó tras la ejecución de seis rehenes israelíes por sus captores de Hamás. El hecho ocurrió cuando tropas israelíes se aproximaron a un túnel en la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza, a finales de agosto de 2024.
La ejecución desató una amplia indignación pública contra el gobierno. Sectores críticos lo consideraron un obstáculo para las negociaciones de alto el fuego, al sostener que Netanyahu priorizaba una amorfa “victoria total” sobre Hamás, con costo directo para la vida de los rehenes israelíes, según críticos.
