Los alumnos comenzaron a volver este lunes a las aulas en algunas zonas de Israel, después de más de dos semanas de cierre por la guerra con Irán.
Los centros educativos dejaron de funcionar desde el 1 de marzo, un día después del inicio de la guerra. Durante las dos semanas siguientes, las directrices del Gobierno impidieron la apertura de las escuelas en todo el país por los ataques continuos con misiles y drones lanzados por Irán y Hezbolá, aunque muchos lugares de trabajo ya habían retomado sus actividades.
Desde hoy, las escuelas ubicadas en áreas consideradas de menor riesgo de ataque volvieron a recibir estudiantes. Se trata de las zonas identificadas como “amarillas” dentro del sistema oficial de codificación por colores, donde los centros pueden abrir siempre que dispongan de espacios protegidos para resguardar a los alumnos durante bombardeos.
Entre las áreas autorizadas para la reapertura figuran el valle de Beit She’an, en el norte del país; la zona del mar Muerto; varias áreas del sur de Israel, incluida la franja fronteriza con Gaza; y las escuelas de los asentamientos en Cisjordania.
La previsión es que los centros permanezcan abiertos hasta el inicio de las vacaciones de Pascua, programadas para la próxima semana.
En cambio, las escuelas siguen cerradas en las principales ciudades del país, entre ellas Jerusalén, Tel Aviv y Haifa. La decisión del Gobierno recibió críticas por haber permitido la reapertura de los lugares de trabajo mientras mantuvo suspendidas las clases.
Pese a la autorización oficial, algunos municipios de las zonas habilitadas decidieron no reabrir los centros educativos por motivos de seguridad.
