Los sospechosos residen en localidades distintas situadas cerca de Jerusalén y la policía de Judea y Samaria los arrestó el mes pasado. Las fuerzas de seguridad informaron del caso la semana pasada, aunque indicaron que permanecía sujeto a una orden de silencio.
En una declaración breve, la Fiscalía general sostuvo que uno de los sospechosos entregó información a agentes iraníes con el apoyo de su hermano. El comunicado no ofreció más detalles sobre el tipo de datos transmitidos ni sobre el alcance del contacto.
De acuerdo con los fiscales, ambos sabían plenamente en ese momento que prestaban ayuda a elementos hostiles, pero actuaron igualmente a cambio de dinero. La acusación los sitúa como participantes conscientes en la colaboración descrita por la investigación.
Los hermanos afrontan varios delitos contra la seguridad, entre ellos mantener contacto con un agente extranjero y transferir información al enemigo. La imputación incluye cargos vinculados a la comunicación con autoridades de inteligencia de un país adversario.
La Fiscalía general pidió al tribunal que mantenga a los dos hermanos bajo custodia hasta que concluyan los procedimientos legales en su contra. La solicitud se presentó junto con la acusación formal y busca impedir su liberación durante el desarrollo del proceso.
