La policía se preparaba para imputar por asesinato agravado al conductor del autobús que causó la muerte de un menor haredí y dejó varios heridos en Jerusalén. La medida precedía a su comparecencia ante el tribunal, prevista para el miércoles, con el objetivo de solicitar prisión preventiva.
Yosef Eisenthal, de 14 años, murió y otros tres adolescentes sufrieron lesiones en un cruce del barrio haredí de Romema. El autobús arremetió contra manifestantes haredíes durante una protesta contra el reclutamiento, en una noche que reunió a decenas de miles de personas en distintos puntos.
La policía pretende mantener al conductor detenido quince días más y formalizar la acusación de asesinato agravado, un cambio respecto a versiones iniciales que señalaban que el chofer se sintió amenazado. La nueva calificación penal redefine el enfoque oficial sobre las circunstancias del atropello.
El vehículo embistió a los manifestantes en la calle Shamgar y continuó hasta Ohel Yehoshua, donde arrolló a otro peatón. El servicio MDA indicó que dos víctimas tenían 14 y 17 años. Un video mostró el cruce con fuego en la calzada y a una persona bajo el autobús.
The Times of Israel observó a equipos de emergencia intentando rescatar a alguien atrapado bajo el autobús en Ohel Yehoshua, hasta que la policía los apartó. Una investigación preliminar concluyó que alborotadores atacaron al conductor y bloquearon la vía antes del hecho mortal.
Medios hebreos informaron que el conductor llamó a la línea de emergencias policiales al verse rodeado, según un video difundido por el Canal 14. Su abogado, Jad Qadamani, dijo que creyó estar en peligro y buscó huir. “Solo cuando me reuní con él anoche entendió que había atropellado a alguien”.
El primer ministro Benjamin Netanyahu prometió que la muerte de Eisenthal “será investigada a fondo para extraer todas las conclusiones y lecciones necesarias”. En un comunicado, ofreció condolencias y pidió “evitar una escalada de tensiones, para que, Dios no lo quiera, no experimentemos más desastres”.
El funeral de Eisenthal se programó para la una de la tarde del miércoles en Ramot. Legisladores haredíes condenaron el atropello y expresaron solidaridad, mientras algunos culparon a la incitación contra su comunidad por la guerra del servicio militar obligatorio. Otros evitaron acusar de asesinato al conductor.
