Un ciudadano israelí clasificado como preso de seguridad murió bajo custodia en una prisión del país sin que se conozcan las circunstancias del deceso. El Servicio Penitenciario de Israel confirmó la muerte, aunque rechazó divulgar el motivo concreto, amparándose en criterios de confidencialidad institucional.
La persona fallecida fue identificada como Hassan Issa Alkshalaa, residente joven de la localidad beduina de Rahat, de acuerdo con informaciones difundidas por medios de comunicación árabes. Su nombre comenzó a circular tras el anuncio oficial, ante la ausencia de datos ofrecidos por las autoridades penitenciarias.
De acuerdo con esas informaciones, Alkshalaa permanecía recluido en una de las cárceles integradas en el complejo penitenciario de Beersheba. Su situación procesal indicaba que debía recuperar la libertad en un plazo aproximado de seis meses, antes de que se produjera su muerte.
El Servicio Penitenciario sostuvo que los detalles vinculados al Muerte del recluso permanecen bajo reserva. La institución añadió que el caso fue trasladado a la policía para su revisión formal, sin ofrecer información adicional sobre la investigación o los pasos adoptados tras el suceso.
No se ha aclarado qué delitos de seguridad motivaron su encarcelamiento. En Israel, esta categoría abarca infracciones que van desde ataques terroristas con víctimas mortales hasta la difusión de contenidos considerados incendiarios en internet. La mayoría de estos reclusos son palestinos o árabes israelíes.
Según Physicians for Human Rights-Israel, Alkshalaa forma parte de cerca de un centenar de terroristas presos que han muerto bajo custodia israelí desde el inicio de la guerra en Gaza hace dos años, una cifra citada de forma recurrente por organizaciones médicas y de derechos humanos.
Durante ese periodo, el sistema penitenciario israelí experimentó un crecimiento de su población reclusa muy superior a su capacidad oficial. Esta situación generó un hacinamiento severo, mientras grupos de derechos alertaron sobre un deterioro sostenido de las condiciones, especialmente en las cárceles de seguridad.
Un informe reciente de la Oficina del Defensor Público señaló que los terroristas presos padecen malnutrición, brotes extendidos de sarna y agresiones físicas frecuentes por parte de los guardias, describiendo un patrón sistemático de abusos dentro de las instalaciones penitenciarias.
El empeoramiento de las condiciones de los reclusos de seguridad ha sido celebrado públicamente por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. El dirigente suele destacar el endurecimiento del régimen carcelario como uno de los principales logros alcanzados durante su gestión.
