La refinería Bazan comunicó a la Bolsa de Tel Aviv que el techo de un tanque de destilados sufrió “daños localizados” tras el ataque con misiles lanzado este lunes por Irán, aunque aseguró que la afectación “no es importante” y que todas las instalaciones de producción continúan operativas.
Antes de ese parte, el Servicio de Bomberos había precisado que el depósito alcanzado contenía benceno y que no existía peligro para la población. El impacto provocó un incendio que extendió humo negro con olor a petróleo en un radio de varios kilómetros.
El complejo industrial, ubicado en plena área metropolitana de Haifa, en el norte de Israel, ha sido blanco de cuatro ataques en menos de dos años. El de esta mañana fue además el segundo desde el inicio del actual conflicto con Irán, hace cerca de un mes.
Durante la guerra entre Israel e Irán del pasado mes de junio, un ataque con misiles causó un incendio en esas instalaciones en el que murieron tres trabajadores.
La refinería se encuentra en una zona densamente poblada y su futuro está en disputa desde hace años. Después de una prolongada presión de residentes y grupos ecologistas, el Gobierno resolvió clausurar las instalaciones en 2029 o 2030 y avanzar en la transformación del área en un espacio verde, residencial y de industria ligera.
Los propietarios de Bazan mantienen su rechazo a ese plan y tratan de obtener el visto bueno de las autoridades urbanísticas para ampliar la refinería.
