Una tormenta de gran intensidad, acompañada por vientos muy fuertes, golpeó Israel el viernes y causó la muerte de una persona, además de varios heridos y numerosos daños materiales en distintas zonas del país, según informaron diversos medios de comunicación hebreos a lo largo de la jornada.
El fenómeno meteorológico se produjo apenas un día después de que Israel alcanzara la temperatura de enero más alta registrada en los últimos 66 años, un contraste climático marcado que precedió a la llegada de lluvias, ráfagas violentas y condiciones peligrosas en amplias regiones del territorio.
En una playa de Bat Yam, dos personas sufrieron heridas mientras practicaban kitesurf en medio de los fuertes vientos, informó el portal Ynet. Una de ellas quedó en estado crítico y más tarde fue declarada muerta por los servicios médicos, mientras la segunda presentó lesiones leves.
En la ciudad de Rishon LeZion, un árbol se desplomó sobre un automóvil y provocó heridas de gravedad moderada a un hombre de unos 40 años, quien fue evacuado a un hospital para recibir tratamiento, de acuerdo con información publicada por Ynet.
Otro incidente similar ocurrió en Ashkelon, donde un hombre de 65 años resultó herido de gravedad moderada tras volcar su coche en un accidente que, según las primeras evaluaciones, estuvo relacionado con la caída de una rama de árbol sobre la vía.
En Bnei Brak, la caída de otro árbol impactó contra varios vehículos estacionados, aunque en este caso no se registraron personas heridas. Un suceso comparable tuvo lugar en Herzliya, donde un árbol cayó sobre una vivienda sin causar víctimas.
En la ciudad de Hadera, una pérgola desplazada por el viento golpeó a una niña y le provocó heridas leves, según los reportes locales. Las autoridades continuaron evaluando los daños estructurales provocados por la tormenta en distintos puntos urbanos.
Las precipitaciones presentaron importantes variaciones a nivel nacional. Jerusalén acumuló la mayor cantidad de lluvia hasta el mediodía, con un registro de 21,3 milímetros, mientras otras localidades recibieron volúmenes considerablemente menores durante el mismo periodo.
Las mediciones de viento reflejaron la magnitud del fenómeno. En Hadera se registraron ráfagas de hasta 105 kilómetros por hora, mientras que en Tel Aviv los vientos alcanzaron los 97 kilómetros por hora, cifras que explican los múltiples incidentes reportados.
En una advertencia poco habitual, el municipio de Tel Aviv pidió a los residentes mantenerse alejados de las playas por los vientos intensos y las olas gnarly de hasta 10 metros de altura, según medios hebreos. La municipalidad recomendó modificar los planes recreativos.
“Durante todo el fin de semana soplarán vientos de fuerza de galerna, y se esperan olas especialmente altas en la playa de Tel Aviv-Jaffa”, decía una alerta en el sitio web de la ciudad. “Atención: ¡no se acerquen a la playa durante la tormenta!”
Durante la tarde, más de diez aviones permanecieron en el aire a la espera de autorización para aterrizar a causa de las tormentas. Un vuelo de El Al procedente de Madrid fue alcanzado por un rayo unos veinte minutos antes de su aterrizaje previsto.
La aeronave transportaba a miembros del equipo de baloncesto del Maccabi Tel Aviv, que regresaban tras disputar un partido en la capital española. Algunos pasajeros indicaron al Canal 12 que el avión sufrió una leve pérdida de altitud tras el impacto.
“Fue aterrador. El avión empezó a sacudirse. Todos estaban estresados. Por suerte, terminó de forma segura”, dijo un jugador no identificado al medio. Otros vuelos regresaron a su punto de origen o aguardaron autorización en el espacio aéreo regional.
Las previsiones meteorológicas indicaron que el tiempo comenzaría a estabilizarse hacia la tarde del viernes, aunque los pronósticos mantuvieron la expectativa de chubascos intermitentes y condiciones inestables durante todo el fin de semana en varias zonas del país.
