La versión policial que atribuye a residentes beduinos descontentos de Tarabin al-Sana el incendio de anoche en Lehavim quizá no refleje lo ocurrido. Vecinos de la localidad judía cercana señalaron a Walla que existen dudas sustanciales sobre esa conclusión inicial difundida tras el ataque reciente ocurrido allí.
Un miembro del consejo local de Lehavim expresó cautela y afirmó: “No puedo decir de manera inequívoca que sea un acto de venganza”, y añadió que hay una probabilidad sólida de que el hecho no guarde relación con las tensiones crecientes entre judíos y árabes del Néguev.
Ese representante recordó antecedentes en el mismo lugar y declaró: “Ya ha habido incendios provocados, allanamientos [y] daños a la propiedad en esta gasolinera, pero no sé cuál es el motivo”. Anoche, cinco coches ardieron en el aparcamiento del surtidor situado junto a la entrada de Lehavim.
Tras conocerse el suceso, la policía sostuvo que se trató de un ataque de “price tag” contra judíos, en represalia por mayor actividad policial en la aldea beduina. El episodio motivó una nueva visita del ministro Itamar Ben Gvir a Tarabin al-Sana, mientras continuó la redada policial.
La redada arrancó el lunes tras otro incendio del viernes en Giv’ot Bar y Mishmar HaNéguev. La policía atribuyó los hechos a vecinos de Tarabin al-Sana por venganza previa. Vecinos indicaron cuatro ataques recientes y uno opinó: “Algo extraño está pasando allí, quizá protección”.
Otro residente sugirió un intento de extorsión contra el dueño de la gasolinera y habló de amenazas por dinero de protección. Añadió al medio: “Hay un conflicto allí entre el propietario de la gasolinera y algunos beduinos, por un determinado contrato [entre ambos]”, según vecinos.
