La cadena de noticias Al Jazeera prohíbe a sus reporteros referirse a Jerusalén como la capital de Israel, llamar a las Fuerzas de Defensa de Israel por sus siglas en inglés, FDI, y describir a Israel como el Estado judío, según The Washington Free Beacon, que afirmó haber obtenido la guía de estilo del medio.
En esas directrices, el documento indica a los periodistas: “No usen ‘Estado judío’ como sinónimo de Israel”, y también: “No usen ‘Jerusalén’ como sinónimo del gobierno de Israel, como se podría usar ‘Washington’ para insinuar el gobierno de Estados Unidos”. Para Jerusalén Occidental, la guía añade: “Nunca se refieran a ella como la capital de Israel”.

La guía además instruye a los reporteros a describir las visitas judías al Monte del Templo como “incursiones”, no como visitas. El Monte del Templo es el lugar más sagrado del judaísmo. En relación con el ejército israelí, el texto señala: “No lo llamen Fuerzas de Defensa de Israel ni FDI. Eviten también ‘fuerzas de seguridad’”.
El documento también ordena que los periodistas informen sobre las muertes de soldados de las FDI “aunque el Ejército israelí nos haya pedido esperar su permiso” para que el ejército pueda informar a las familias de los soldados, si los soldados no se identifican por nombre. La guía incorpora esa indicación en su apartado sobre cómo cubrir bajas militares.

Según las normas citadas, Gaza debe mencionarse como ocupada, aunque Israel se retiró de la Franja en 2005, y se sostiene que Israel controla el espacio aéreo y las fronteras de Gaza. En ese mismo enfoque, el texto fija el modo en que deben formularse referencias sobre el territorio.
La guía también prohíbe a los redactores calificar a ISIS como un grupo terrorista y usar los términos “yihad” o “islamista”. El término “fundamentalista” queda vetado, salvo cuando se refiere a algunos grupos cristianos. Esas restricciones se presentan como parte de su orientación terminológica.
Por otra parte, el documento impide a los reporteros describir como genocidio las matanzas masivas de armenios cometidas por Turquía a inicios del siglo XX, pero sostiene que las matanzas de musulmanes en Bosnia en la década de 1990 deben llamarse genocidio. La guía establece esa diferencia para ambos episodios.
