The New York Times informó que Donald Trump encabezó en la Sala de Situación una serie de reuniones previas al inicio de la guerra con Irán en las que Benjamin Netanyahu expuso un plan que contemplaba la caída del régimen de la República Islámica, una propuesta que, según el diario, fue luego descalificada en el entorno del presidente por el director de la CIA, John Ratcliffe, como “ridícula” y por el secretario de Estado Marco Rubio con la frase: “En otras palabras, es una mierda”.
De acuerdo con la reconstrucción del periódico, el primer ministro israelí presentó ese esquema el 11 de febrero ante un grupo reducido del que formaba parte Trump. En esa exposición, Netanyahu sostuvo que el programa iraní de misiles balísticos podía ser destruido en cuestión de semanas, que un régimen debilitado no estaría en condiciones de cerrar el estrecho de Ormuz y que la probabilidad de ataques de Teherán contra países vecinos era mínima.
El informe añade que, en esa misma presentación, se afirmó que el Mossad había indicado que el movimiento de protesta podía reactivarse y que la agencia israelí tendría un papel en un escenario en el que la oposición iraní tomara el poder durante una campaña intensa de bombardeos aéreos. Según el Times, la delegación israelí también planteó que combatientes kurdos podían ingresar en Irán desde Irak como parte de una operación terrestre.
Un día después, Ratcliffe trasladó su evaluación en otra reunión de altos funcionarios estadounidenses en la que también estaba Trump. Según el diario, el jefe de la CIA calificó de “ridícula” la presentación de Netanyahu sobre un posible cambio de régimen. Rubio intervino a continuación y dijo: “En otras palabras, es una mierda”.
Cuando Trump pidió la opinión del general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, el principal jefe militar estadounidense respondió, según el informe, que el plan israelí parecía sobredimensionado. “Señor, por mi experiencia, este es el procedimiento operativo estándar de los israelíes. Exageran, y sus planes no siempre están bien desarrollados. Saben que nos necesitan, y por eso nos lo están vendiendo con tanta insistencia”, dijo presuntamente Caine.
El Times señala que Trump parecía concentrarse más en matar al entonces líder supremo Alí Jamenei y en golpear las capacidades militares iraníes que en otros componentes del plan presentado por Israel.
“En los días siguientes, el general Caine compartió con el señor Trump y con otros la alarmante evaluación militar de que una gran campaña contra Irán agotaría drásticamente las reservas de armamento estadounidense, incluidos los interceptores de misiles, cuyo suministro ya se había visto tensionado tras años de apoyo a Ucrania e Israel. El general Caine no veía una vía clara para reponer rápidamente esas reservas”, dice el informe.
“También señaló la enorme dificultad de asegurar el estrecho de Ormuz y los riesgos de que Irán lo bloqueara. El señor Trump había descartado esa posibilidad basándose en la suposición de que el régimen capitularía antes de llegar a ese punto. El presidente parecía pensar que sería una guerra muy rápida, una impresión que se había visto reforzada por la tibia respuesta al bombardeo estadounidense de las instalaciones nucleares de Irán en junio”, añade The New York Times.
Según el periódico, aunque otros altos mandos entendían que Caine consideraba que una guerra con Irán era una mala idea, el general no trasladó esa conclusión de manera explícita a Trump.
