Eli Sharabi, recientemente liberado tras 16 meses de cautiverio en Gaza, reveló que los terroristas de Hamás lo mantuvieron encadenado, lo golpearon y lo sometieron a inanición. Durante una extensa entrevista televisiva, explicó que las condiciones empeoraban cuando sus captores creían que Israel endurecía el trato hacia prisioneros de Hamás.
Sharabi, de 53 años, descubrió solo después de su liberación que su esposa y sus dos hijas fueron asesinadas en el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023. A pesar de ello, afirmó que “no estaba enojado” por su pérdida. Durante el cautiverio, perdió el 40% de su peso y desarrolló fuertes lazos con otros rehenes, como Or Levy y Eliya Cohen, ambos ya liberados, y Alon Ohel, quien sigue retenido. También compartió unos días con Hersh Goldberg-Polin, Ori Danino y Almog Sarusi, asesinados por Hamás.
Según relató, la conducta de sus captores reflejaba lo que ocurría fuera. “Cada declaración irresponsable nos hacía sufrir primero”, aseguró. Explicó que los guardias justificaban castigos diciendo: “No alimentan a nuestros prisioneros, ustedes tampoco comerán. Los golpean, los golpearemos. No los dejan ducharse, ustedes tampoco podrán”.
Durante los primeros 52 días, Sharabi permaneció en una casa junto a un rehén tailandés antes de ser trasladado a un túnel. Allí, estrechó lazos con Ohel, de 24 años, y otros dos israelíes en condiciones de hacinamiento extremo. “Desde el primer momento, lo adopté”, dijo sobre Ohel. “Estábamos juntos las 24 horas. Sé todo sobre él y su familia”.
La noticia de su liberación con Levy, el 8 de febrero, devastó a Ohel. Sharabi recordó cómo su compañero lo sujetó con desesperación hasta que un guardia lo apartó a la fuerza, en una escena de “histeria” que duró unos 15 minutos. “Fue un momento muy difícil”, relató. “Me dijo que estaba feliz por mí. Le prometí que no lo dejaría atrás”.
Cohen fue liberado dos semanas después, dejando a Ohel solo en cautiverio. “No puedo imaginar ese momento”, expresó Sharabi con angustia. Al dar la entrevista, insistió en la necesidad de traer de vuelta a todos los secuestrados, especialmente a Ohel. “No podemos dejar a nadie atrás”, concluyó.
Rehén relata brutales golpizas y hambre extrema en su cautiverio en Gaza

Eli Sharabi, quien perdió más de 30 kilogramos en cautiverio, recordó las brutales agresiones que sufrió a manos de los terroristas de Hamás. Entre los guardias, había uno especialmente cruel al que los rehenes apodaron “la basura” para poder mencionarlo sin ser entendidos. Un día, al enterarse de que su casa había sido destruida por un ataque aéreo israelí, desató su furia contra Sharabi.
“Por casualidad, dormía más cerca del umbral, así que fui el primero en recibirlo. Patadas, puñetazos, golpes en las costillas”, relató. En ese momento, Alon Ohel intentó protegerlo, usando su propio cuerpo para amortiguar algunos de los impactos.
Sharabi, quien tras su liberación pesó solo 44 kilogramos, contó que los cuatro rehenes estuvieron encadenados con grilletes de hierro y soportaron palizas y humillaciones constantes. Su alimentación se redujo a un solo plato de pasta al día durante seis meses. “Si fuera por uno o dos días, no sería terrible. Pero durante medio año, eso era todo lo que teníamos”, explicó.
El hambre extrema los obligaba a celebrar como un triunfo cualquier migaja. Un dátil seco o un cuarto de pan se convertían en un premio inesperado. “La gente debería pensar en lo que significa abrir una nevera en casa. Eso es todo. Es todo”, expresó.
Las palizas pasaban a segundo plano frente al hambre. “No me importaba que me estuvieran rompiendo las costillas. Solo quería otra media pita”, confesó. Cuando lograban conseguir una, la dividían en partes iguales, la guardaban hasta la noche y la comían lentamente durante 10 o 15 minutos, para hacerla durar lo suficiente y poder soportar hasta el día siguiente.
Rehén advierte que rescates en túneles de Hamás son “imposibles”

Eli Sharabi, quien pasó 16 meses en cautiverio, descartó la posibilidad de operaciones de rescate en los túneles de Hamás. Durante los primeros 52 días, cuando permanecía en una casa, consideró la idea de escapar. “Podría haberlo hecho yo mismo”, afirmó, explicando que tuvo oportunidades para arrebatar el arma de su captor y dispararle. Sin embargo, concluyó que las probabilidades de sobrevivir tras el intento eran prácticamente nulas.
En ese período, imaginó repetidamente una misión de rescate. Pero una vez dentro de los túneles, todo cambió. “Ahí solo rezas para que no pase”, aseguró. Explicó que, si las fuerzas de rescate intentaban ingresar, los terroristas ejecutarían a los rehenes antes de que pudieran siquiera llegar a la entrada. “Cualquiera que piense en rescates heroicos dentro de los túneles debe entender que la posibilidad de sacar a la gente con vida de allí es cero”, advirtió. “Por eso los atan de las piernas”.
Sharabi fue trasladado a la red de túneles el 27 de noviembre de 2023 y no volvió a ver la luz del día hasta su liberación.
Recuerdos de rehenes asesinados y la pérdida de su familia
Eli Sharabi pasó sus primeros días en los túneles junto a Hersh Goldberg-Polin, Ori Danino y Almog Sarusi, tres jóvenes que fueron asesinados por sus captores en agosto de 2024, mientras las FDI operaban cerca.

Goldberg-Polin dejó una frase que marcó a Sharabi y a sus compañeros de cautiverio: “Cuando hay un por qué, siempre encuentra el cómo”. Esas palabras les dieron fuerza y evitaron que perdieran la esperanza.
Cuando los tres fueron trasladados, Sharabi y los demás pensaron que serían liberados. “Les dije que estaban camino a casa. Recuerdo que Ori Danino me dijo: ‘Nos vemos en Israel’. No teníamos idea de que los llevarían a otro túnel”, lamentó.
Secuestrado el 7 de octubre de 2023 en su casa en el kibutz Be’eri, Sharabi desconocía lo que ocurría en el exterior. Solo tras su liberación supo que su esposa, Lianne, y sus hijas, Noiya y Yahel, de nacionalidad israelí-británica, fueron asesinadas en el ataque de Hamás. También descubrió que su hermano, Yossi Sharabi, murió en cautiverio, probablemente debido a un ataque aéreo.
A pesar del dolor, expresó gratitud por haber compartido su vida con ellas. “No estoy enojado”, afirmó. “Tuve suerte de tener a Lianne durante 30 años, y a mis hijas increíbles durante años”.
Keith Siegel relata su cautiverio en túneles y escuelas de Gaza
El israelí-estadounidense Keith Siegel, de 65 años, liberado el 1 de febrero tras 484 días como rehén, compartió detalles de su experiencia y pidió redoblar los esfuerzos para rescatar a quienes siguen en Gaza.

Durante reuniones con el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Vivienda, Yitzchak Goldknopf, insistió en la urgencia de la liberación de los rehenes restantes. “Para mí, la historia no ha terminado”, expresó a Netanyahu. “Nuestros amigos siguen allí, y me resulta difícil regresar sabiendo que aún están atrapados”. Netanyahu le aseguró que sigue comprometido con el rescate de cada uno de ellos.
En conversación con Goldknopf, Siegel contó que fue trasladado al menos 33 veces entre diferentes ubicaciones, incluidos dos túneles y dos escuelas. Secuestrado el 7 de octubre de 2023 en su casa en el kibutz Kfar Aza, fue llevado en su propio automóvil, luego transferido a otro vehículo al cruzar la frontera y finalmente trasladado nuevamente. Durante todo el trayecto, sus ojos permanecieron vendados.
Al llegar a Gaza, lo llevaron primero a una casa y luego a un túnel, donde pasó tres días. Posteriormente, pasó unas dos o tres semanas en otro sitio antes de ser regresado a una red subterránea. “El segundo túnel era especialmente profundo, nos dijeron que estaba a 40 metros bajo tierra”, relató. Allí, soportó dificultades respiratorias, dolor y presión en el pecho.

Las noches eran especialmente difíciles. “Nos dejaban solos desde las cinco de la tarde hasta las ocho de la mañana del día siguiente. Si algo nos pasaba, no había nadie con quien hablar”, dijo. Aseguró que en una ocasión, cuando su esposa Aviva Siegel —liberada en noviembre de 2023— aún estaba con él, algunos compañeros de cautiverio enfermaron y necesitaron medicación. “Llamamos a los guardias, pero nadie vino. Nos dimos por vencidos. Solo en la mañana siguiente aparecieron los terroristas”.
Salir de aquel túnel fue un desafío extremo. “Parte del camino lo subimos por escaleras improvisadas, el resto escalamos hasta la salida. Salimos por un milagro”, recordó. En condiciones de agotamiento y deshidratación, con raciones mínimas de agua y comida, sobrevivir cada día se convirtió en una lucha constante.
El futuro del acuerdo de alto el fuego sigue siendo incierto. Con al menos 59 rehenes aún en Gaza, incluidos 35 que el ejército israelí ha confirmado como muertos, el gobierno israelí ha reiterado su disposición a reanudar los combates si es necesario para desmantelar a Hamás.
Gadi Mozes a Netanyahu: “Cada día cuenta para salvar a los rehenes”

Gadi Mozes, de 80 años, liberado el 30 de enero tras 482 días de cautiverio, instó a tomar acciones urgentes para rescatar a los rehenes que aún permanecen en Gaza. En un mensaje en video difundido por el Foro Haim de familias de rehenes, advirtió sobre el peligro de cada día que pasa.
“Volví con vida, pero cada día adicional aumenta la posibilidad de que quienes siguen allí no regresen o mueran”, afirmó. Describió las difíciles condiciones que soportó, incluyendo maltratos físicos y psicológicos.
Dirigiéndose directamente al primer ministro Benjamin Netanyahu, destacó la urgencia de la situación: “Todos los días son críticos”. Expresó su gratitud a los soldados israelíes, tanto a los que cayeron en combate como a los heridos, destacando el sacrificio que hicieron por él, sus compañeros de cautiverio y toda la nación.
Mozes aseguró que seguirá luchando por la liberación de los rehenes restantes y por la reconstrucción del kibutz Nir Oz, devastado durante la incursión de Hamás.