Las SDF retiraron guardias de al-Hol en medio de choques con el gobierno sirio; Damasco denunció fugas de IS y ambas partes pactaron tregua.
Retiro de guardias kurdos en al-Hol y acusaciones de fuga de detenidos
Las Fuerzas Democráticas Sirias, dominadas por kurdos, retiraron el martes a sus guardias del campamento de al-Hol. El ejército sirio afirmó que esa salida facilitó la huida de detenidos vinculados al grupo Estado Islámico. Horas después, el gobierno sirio y las SDF anunciaron una tregua de cuatro días, tras el colapso del alto el fuego anterior, en medio de dos semanas de choques y del estancamiento de las conversaciones para aplicar un acuerdo de integración militar.
El campamento de al-Hol concentra sobre todo a mujeres y niños, familiares de integrantes de IS o personas acusadas de mantener vínculos con el grupo. En paralelo, miles de presuntos terroristas permanecen en prisiones del noreste sirio. El Ministerio del Interior responsabilizó a las SDF por permitir la liberación de un número de detenidos de ISIS junto con sus familias, afirmación que Associated Press no pudo verificar de forma independiente ni medir en su alcance.
Más tarde, las SDF admitieron el retiro de sus guardias de al-Hol, aunque evitaron confirmar si hubo fugas. Atribuyeron la decisión a la indiferencia internacional ante ISIS y al fracaso de la comunidad para asumir responsabilidades. Según el grupo, sus fuerzas se redistribuyeron en las inmediaciones de ciudades que enfrentan riesgos de fuerzas gubernamentales. Un funcionario del Comando Central de Estados Unidos dijo: “Somos conscientes de los informes y hacemos un seguimiento cercano de la situación”.

El gobierno sirio y las SDF se acusaron por la fuga del lunes de miembros de IS desde una prisión en Shaddadeh, en medio del derrumbe del alto el fuego pactado el domingo. El ministerio de Defensa aseguró estar listo para asumir el control del campamento de al-Hol y de las prisiones. Además, acusó a las SDF de utilizar esos lugares como fichas de negociación para sembrar el caos y desestabilizar la región.
Datos clave sobre al-Hol, prisiones y la tregua anunciada
- Al-Hol alberga unas 24.000 personas; alrededor de 14.500 son sirios y casi 3.000 iraquíes.
- Unas 6.500 personas de otras nacionalidades permanecen en el anexo de alta seguridad.
- El lunes escaparon 120 reclusos de IS de Shaddadeh; 81 fueron recapturados, según Interior.
- Las SDF controlan más de una docena de prisiones con unos 9.000 miembros de IS detenidos.
- Damasco y las SDF acordaron una tregua de cuatro días tras el colapso del alto el fuego previo.
Cifras actuales de al-Hol y disputa por el control de prisiones
En 2019, tras la derrota de IS en Siria, al-Hol alcanzó su mayor ocupación, con cerca de 73.000 residentes. Desde entonces, la cifra descendió de forma sostenida, en parte por la repatriación de ciudadanos a sus países de origen. Según Sheikhmous Ahmad, funcionario kurdo a cargo de los campamentos de desplazados en el noreste, hoy permanecen unas 24.000 personas, con sirios como mayoría aproximada de 14.500 y casi 3.000 iraquíes.
Ahmad añadió que unas 6.500 personas de otras nacionalidades permanecen en la zona de alta seguridad del campamento, conocida como el anexo. Se consideran los seguidores más radicales de IS que llegaron desde distintos países para unirse al grupo extremista, según explicó a The Associated Press. De acuerdo con esa descripción, el anexo reúne a ese contingente dentro del campamento, con un perfil distinto al de sirios e iraquíes mayoritarios.
El martes, el Ministerio del Interior informó que 120 miembros de IS escaparon el lunes de la prisión de Shaddadeh durante enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y las SDF. Las autoridades aseguraron que 81 fueron recapturados y continuaba la búsqueda del resto. Ese día, las SDF acusaron a facciones afiliadas a Damasco de cortar el suministro de agua a la prisión de al-Aqtan, cerca de Raqqa, y calificaron la acción como una flagrante violación de normas humanitarias.
Las SDF, principal aliado de Estados Unidos contra IS en Siria, controlan más de una docena de prisiones en el noreste del país. Allí, alrededor de 9.000 miembros de IS permanecen detenidos desde hace años sin juicio. El grupo sufrió derrotas militares en Irak en 2017 y en Siria en 2019; sin embargo, sus células dormidas aún perpetran ataques mortales en ambos países, según reconocen autoridades locales y observadores internacionales.
Tregua frágil, integración militar y rol de Estados Unidos en Siria

Conforme a un acuerdo anunciado el domingo, las fuerzas gubernamentales debían asumir la gestión de las prisiones controladas por las SDF. La transferencia avanzó con dificultades y el lunes se registraron choques alrededor de dos centros de detención. El ejército sirio anunció la noche del martes un nuevo alto el fuego de cuatro días. Las SDF confirmaron la tregua y afirmaron que no iniciarán acciones militares a menos que sus fuerzas sean objeto de ataques.
Elham Ahmad, alta funcionaria de la administración kurda en el noreste, explicó que la tregua anterior colapsó cuando el líder de las SDF, Mazloum Abdi, pidió cinco días para aplicar las condiciones y el presidente interino Ahmed al-Sharaa lo rechazó. Ahmad responsabilizó al gobierno por violar el acuerdo y reclamó retomar el diálogo. Consultada sobre contactos con Israel, indicó que ciertas figuras se comunicaron con las SDF y que aceptarían apoyo de cualquier fuente disponible.
Dirigentes de las SDF expresaron su frustración por la falta de respaldo de Estados Unidos. Aunque fueron durante años su principal socio contra IS, esa relación se debilitó cuando la administración Trump estrechó lazos con el gobierno de al-Sharaa. El enviado estadounidense a Siria, Tom Barrack, instó a las SDF a avanzar en su integración en el nuevo gobierno y el ejército sirios, y advirtió que Washington no brindaría apoyo si continuaban los combates.
Según Barrack, el propósito original de las SDF como principal fuerza anti-ISIS en el terreno caducó en gran medida, porque Damasco ahora está dispuesto y en condiciones de asumir responsabilidades de seguridad, incluido el control de instalaciones de detención y campamentos de ISIS. Añadió que los acontecimientos recientes muestran que Estados Unidos facilita de forma activa esta transición, en lugar de prolongar un papel separado de las SDF.
Nuevas autoridades en Siria y avances militares en Deir el-Zour y Raqqa

Tras el derrocamiento de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, los nuevos dirigentes sirios enfrentan dificultades para consolidar su autoridad en un país devastado por la guerra. Un acuerdo de marzo para fusionar a las SDF con Damasco no logró avances sustanciales y permaneció estancado. Ese telón de fondo político condiciona las conversaciones de integración militar y alimenta la desconfianza entre las partes en conflicto en el noreste.
A comienzos de este mes estallaron enfrentamientos en Alepo, seguidos por una ofensiva gubernamental que tomó Deir el-Zour y Raqqa, zonas estratégicas que estaban bajo control de las SDF. Esos territorios incluyen campos petroleros, presas del Éufrates y cruces fronterizos que elevan su relevancia para cualquier negociación futura y para el equilibrio militar en el noreste sirio. Estos avances ocurrieron tras el colapso del alto el fuego anterior entre el gobierno y las SDF.
En este contexto de tensión persistente en el noreste, el presidente interino Ahmed al-Sharaa aplazó el martes un viaje previsto a Alemania, según informaron fuentes oficiales. La postergación ocurrió mientras continuaban las discusiones sobre la administración de prisiones y campamentos vinculados a IS entre autoridades gubernamentales y las SDF, después de que el gobierno anunciara su disposición a asumir el control de al-Hol y de esos centros en el noreste sirio.
Ambas partes mantienen acusaciones cruzadas por las supuestas fugas. La nueva tregua de cuatro días busca contener la escalada mientras se define la transferencia de control de prisiones y campamentos. La falta de avances en la integración militar y el reciente cambio político en Damasco añaden incertidumbre al proceso en curso en el noreste de Siria. El papel de Estados Unidos, mencionado por su enviado, condiciona además las expectativas de respaldo.
