El gobierno sirio denunció con dureza los últimos bombardeos israelíes en su territorio, calificándolos como una violación flagrante del derecho internacional y un intento deliberado de desestabilizar el país.
En un comunicado emitido a través de Telegram, el Ministerio de Relaciones Exteriores sirio aseguró que los ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) causaron daños masivos, dejando fuera de servicio el aeropuerto militar de Hama y provocando heridas a decenas de civiles y soldados.
Las FDI confirmaron la ofensiva aérea lanzada el miércoles por la noche, cuyo objetivo fue la destrucción de lo que describieron como “capacidades militares restantes” en instalaciones clave, entre ellas la base aérea T-4 y pistas, depósitos y radares militares en Hama. También se atacaron infraestructuras cerca de Damasco, incluyendo el centro de investigación científica de Barzeh, vinculado en el pasado al programa de armas químicas del régimen de Bashar al-Assad.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos reportó al menos cuatro muertos en Hama, incluidos miembros del Ministerio de Defensa sirio. Indicó además que el aeropuerto quedó completamente inoperativo. Autoridades de la provincia de Daraa informaron que vehículos militares israelíes penetraron en la zona occidental y dispararon tres proyectiles de artillería.
Damasco acusa a Israel de agravar el sufrimiento de su población, justo cuando Siria intenta reconstruirse tras catorce años de guerra. El comunicado oficial afirma que estos ataques buscan normalizar la violencia interna, al tiempo que socavan los esfuerzos de recuperación nacional.
Desde la caída del régimen de Assad frente a milicias islamistas en diciembre de 2024, Israel ha intensificado sus operaciones en suelo sirio para impedir que arsenales militares queden en manos de fuerzas consideradas hostiles. La presencia israelí se ha afianzado en la zona de amortiguamiento fronteriza, antes supervisada por la ONU.
El actual líder interino sirio, Ahmed al-Sharaa, excomandante rebelde y figura emergente de una facción islamista, ha condenado los ataques y recibido apoyo diplomático de la Unión Europea. Las autoridades israelíes, sin embargo, desconfían abiertamente de él. El ministro de Defensa, Israel Katz, lo definió como un “líder islámico extremo” y reafirmó que Israel no permitirá que Siria se convierta en plataforma de ataque.
En paralelo, Israel suspendió sin explicación oficial una medida que habría permitido el ingreso laboral de ciudadanos drusos sirios. El plan, anunciado por Katz y diseñado por el general druso Ghassan Alian, fue cancelado por decisión del nivel político antes de su implementación.
La ofensiva más reciente se suma a una serie de bombardeos lanzados en días previos, incluyendo acciones contra la base T-4. La estrategia israelí sigue centrada en neutralizar cualquier estructura armada en Siria que pueda representar una amenaza directa contra su territorio.