Siria reforzó su frontera con el Líbano mediante el despliegue de unidades de cohetes y miles de soldados, según ocho fuentes sirias y libanesas, en un contexto de expansión de la guerra en la región, que incluye enfrentamientos entre Israel y el grupo terrorista Hezbolá en el Líbano. Las fuentes hablaron bajo anonimato.
Entre quienes aportaron la información figuran cinco oficiales militares sirios, un funcionario de seguridad sirio y dos funcionarios de seguridad libaneses. Los oficiales sirios sostienen que la operación de refuerzo comenzó en febrero, aunque tomó mayor impulso en los últimos días. Las fuerzas armadas sirias y libanesas no respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios.
De acuerdo con oficiales sirios, entre ellos un mando de alto rango del ejército, la medida busca frenar el contrabando de armas y drogas, además de impedir que Hezbolá u otros terroristas entren en Siria. Un oficial indicó a Reuters que varias divisiones del ejército sirio ampliaron su presencia en el campo occidental de Homs y al sur de Tartus.
Según ese oficial, los refuerzos incluyen unidades de infantería, vehículos blindados y lanzacohetes Grad y Katyusha de corto alcance. Por su parte, el funcionario de seguridad sirio afirmó que Damasco no contempla emprender acciones militares contra ningún país vecino. “Pero Siria está preparada para hacer frente a cualquier amenaza a su propia seguridad o a la de sus socios”, declaró.
La decisión aumentó la inquietud de algunos funcionarios europeos y libaneses ante la posibilidad de una incursión. Los oficiales militares sirios rechazaron de forma tajante esa hipótesis y señalaron que Siria pretende mantener relaciones equilibradas con su vecino, tras décadas de tensiones asociadas a la desproporcionada influencia siria en el Líbano.
Los oficiales también mencionaron el respaldo de Hezbolá al antiguo gobierno del derrocado presidente sirio Bashar al-Assad durante una guerra civil de 14 años. Siria mantuvo tropas estacionadas en el Líbano entre 1976 y 2005, incluso durante la guerra civil libanesa, que concluyó en 1990.
Un alto funcionario de seguridad libanés afirmó que las autoridades sirias comunicaron a Beirut que el despliegue de lanzacohetes a lo largo de las montañas que conforman la frontera oriental del Líbano con Siria constituye una “medida defensiva contra cualquier acción o ataque que Hezbolá pudiera lanzar contra Siria”.
