Al menos tres personas murieron hoy después de que protestas en Latakia, bastión alauí de Siria, evolucionaran hacia disparos y otros episodios violentos, según informó la oficina de medios de la provincia, que confirmó víctimas mortales durante las manifestaciones registradas en la ciudad costera del país.
Siria atraviesa repetidos estallidos de derramamiento de sangre sectario desde que Bashar al-Assad, gobernante durante décadas y miembro de la minoría musulmana alauí, fue derrocado el año pasado por una ofensiva rebelde y sustituido por un gobierno encabezado por líderes suníes tras un cambio abrupto de poder nacional.
Miles de manifestantes alauíes se reunieron este día en la plaza Azhari, en Latakia, para reclamar un sistema político descentralizado para Siria y exigir la liberación de miles de prisioneros alauíes, según consignaron observadores presentes entre la multitud congregada durante la convocatoria central del mediodía.
Cerca de dos horas después del inicio de la concentración, se oyeron disparos desde un punto no identificado, relató un reportero de Reuters en el lugar; luego, fuerzas de seguridad efectuaron tiros al aire y la protesta cayó en caos, con heridos trasladados a pie.
Un comunicado escrito de la oficina de medios de la provincia de Latakia, distribuido a periodistas, señaló que tres personas murieron y más de 40 resultaron heridas, sin precisar si todas las víctimas se produjeron en la plaza Azhari u otras localidades con protestas simultáneas.
La agencia estatal SANA informó que un integrante de las fuerzas de seguridad murió por disparos de “remanentes armados del antiguo régimen” en Latakia, y afirmó que civiles y personal de seguridad sufrieron heridas por tiros de atacantes desconocidos cerca de la plaza Azhari durante los disturbios.
Una manifestación comparable en noviembre se prolongó apenas una hora antes de enfrentar a una protesta rival de respaldo al nuevo gobierno sirio; las fuerzas de seguridad intervinieron entonces con disparos para dispersar a ambos grupos concentrados en el mismo sector urbano sin reportes oficiales adicionales.
La semana pasada, ocho personas murieron tras la detonación de una bomba en una mezquita alauí de la cercana ciudad de Homs, un episodio reciente que se suma a la cadena de violencia registrada en distintas zonas del país en medio de tensiones sectarias persistentes.
