¿Cómo eran los antiguos egipcios? Un laboratorio recreó los rostros de tres momias gracias a muestras de su ADN.
Según el estudio, que predijo el aspecto de los tres hombres en torno a los 25 años, tenían la piel morena clara y los ojos y el pelo oscuros.
Parabon NanoLabs, una empresa de tecnología de ADN con sede en el norte de Virginia, utilizó una investigación del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia de la Humanidad y de la Universidad de Tubinga (Alemania), cuyos estudiosos consiguieron extraer material genético de 151 momias egipcias de hace entre 2.400 y 1.600 años.
El estudio -publicado en la revista Nature en 2017- se consideró un avance importante porque el clima cálido de Oriente Medio tiende a destruir cualquier resto de ADN.
Las momias procedían de un yacimiento conocido como Abusir el-Meleq, situado junto al río Nilo, en el centro de Egipto.
Creada en 2008, Parabon se ha hecho famosa por su contribución a varios casos sin resolver gracias a su capacidad para comparar las muestras de ADN recogidas de los sospechosos por las fuerzas policiales con los perfiles genéticos contenidos en las bases de datos de ancestros. Su trabajo ha sido elogiado a menudo como decisivo para garantizar que los delincuentes comparezcan ante la justicia -en ocasiones, después de décadas-, pero también ha suscitado una acalorada polémica por cuestiones de privacidad.

Entre las herramientas que ha desarrollado la empresa se encuentra una tecnología que permite reconstruir el aspecto físico de una persona a partir de su material genético, una técnica denominada fenotipado del ADN.
Según la empresa, utilizando los datos de la secuenciación del genoma obtenidos por los investigadores de Tubinga, el laboratorio pudo predecir la ascendencia, la pigmentación y la morfología del rostro de cada momia, a pesar de que los datos genéticos eran incompletos.
“Es fantástico ver cómo la secuenciación del genoma y la bioinformática avanzada pueden aplicarse a las muestras de ADN antiguas”, dijo la Dra. Ellen Greytak, directora de bioinformática de Parabon. “Al igual que en el trabajo de las fuerzas del orden de Parabon, estas técnicas están revolucionando el análisis del ADN antiguo porque operan con ADN fragmentado y han demostrado ser sensibles hasta solo 10 picogramos de ADN”.