Investigadores de la Universidad Ben Gurion informaron el viernes al Times of Israel de que unos científicos israelíes han inventado una sustancia química que “pincha a los gérmenes hasta matarlos”, venciendo así la resistencia a los antibióticos.
Los científicos afirman que el producto químico, al que llaman “nanoagujas”, consigue matar en un 90 % las bacterias resistentes a los antibióticos en el laboratorio, y que se desarrollará en lociones tópicas y revestimientos antibacterianos para superficies.
Los patógenos a los que ya no afectan los antibióticos suelen denominarse informalmente “superbacterias”, término acuñado para describir los gérmenes que han desarrollado resistencia al tratamiento.
Según la Organización Mundial de la Salud, se trata de “uno de los mayores peligros para la salud mundial”.
Los investigadores de la Universidad Ben Gurion de Beersheba optaron por intentar eliminar físicamente las bacterias en lugar de utilizar antibióticos, que actúan interfiriendo en funciones específicas de las bacterias.
Uno de los investigadores, Nofar Yehuda, explicó a The Times of Israel que mientras los antibióticos convencionales se dirigen al funcionamiento interno de las bacterias, su solución ataca la membrana externa del patógeno. “Nuestra solución es una sustancia ‘microagujera’ que literalmente pincha a la bacteria hasta matarla”.

En diciembre, ella y tres profesores de la Universidad Ben Gurion —Shoshana Arad, Ariel Kushmaro y Levi Ghebe— fueron coautores de un estudio revisado por expertos en el que se detallaba más pormenorizadamente el procedimiento.
Según los estudios de laboratorio de los autores, “los picos tenían un efecto directo sobre las bacterias, a través de la ruptura de la membrana, lo que en última instancia provocaba la muerte celular”.
La empresa de transferencia de tecnología de la Universidad Ben Gurion ha solicitado la patente del compuesto con el objetivo de comercializarlo en un futuro.
Los polisacáridos de las algas marinas son cruciales para la fórmula. Se añadieron pequeñas partículas de cobre a los polisacáridos para generar el nuevo material.
Yehuda, que cursa el último año de doctorado, explicó: “Cuando hacemos la mezcla, se crea una topografía de ‘nanoagujas’ de apenas un milímetro de altura”. Perforan las paredes celulares de las bacterias, liberando su contenido tóxico y matando a los organismos.
Debido a su modo de acción físico, que daña las bacterias de una manera que los antibióticos no pueden, no desarrollará resistencia con el tiempo. Dado el considerable esfuerzo que se está realizando para encontrar nuevos compuestos que puedan contrarrestar la resistencia a los antibióticos, este estudio es crucial.
Según un estudio publicado el año pasado en la revista médica Lancet, este año morirán más personas por enfermedades bacterianas resistentes a los antibióticos que por el sida, la malaria y otros grandes problemas de salud mundial juntos.