Cuando la próxima misión a la Estación Espacial Internacional despegue desde Florida la semana que viene, un recuerdo especial viajará a bordo: un pequeño conejo de peluche. La astronauta estadounidense judía y madre, Jessica Meir, una de los cuatro miembros de la tripulación, contó que lo llevará con ella.
El juguete de felpa pertenecía a su hija de tres años. Es habitual que los astronautas que viajan a la EEI, que orbita a 250 millas (400 kilómetros) sobre la Tierra, lleven consigo objetos personales pequeños para mantenerlos cerca durante una estancia de varios meses en el espacio.
“Sí tengo un pequeño conejo de peluche que pertenecía a mi hija de tres años, y en realidad ella tiene dos de estos porque uno fue un regalo”, dice Meir, de 48 años, en una conferencia de prensa en línea. Con ese objeto, explicó, mantendrá un vínculo cotidiano durante la misión.
“Así que uno se quedará aquí abajo con ella, y otro estará allí arriba con nosotros, viviendo aventuras todo el tiempo, de modo que estaremos enviando esas fotos de un lado a otro a mi familia”, añade. Meir señaló que compartirá imágenes para que su hija y su familia sigan de cerca ese acompañamiento.
La agencia espacial estadounidense NASA informó que la misión SpaceX Crew-12 despegará en un cohete SpaceX Falcon 9 desde Cabo Cañaveral, en Florida, hacia el laboratorio científico en órbita a primera hora del miércoles. La tripulación estará integrada por cuatro miembros, entre ellos Meir.
Meir, bióloga marina y fisióloga e hija de padre iraquí-israelí y madre sueca, trabajó como ingeniera de vuelo en una expedición a la estación espacial en 2019-2020. También formó parte de las primeras caminatas espaciales exclusivamente femeninas, según recordó al describir su experiencia previa.
Desde entonces, dio a luz a su hija y se refirió a los desafíos de ser madre, además de lo que representará una separación de ocho meses. Dijo que esa distancia introduce un componente emocional distinto en la preparación para un viaje prolongado fuera de la Tierra.
“Sí lo hace mucho más difícil a la hora de prepararse para irse y de pensar en estar lejos de ella durante tanto tiempo, especialmente cuando es tan pequeña; es realmente una gran parte de su vida”, dice Meir. En ese marco, habló de la expectativa de que su hija comprenda con el tiempo esa ausencia.
“Pero espero que algún día ella realmente se dé cuenta de que esta ausencia fue significativa, porque fue una aventura en la que pudo participar y de la que tendrá recuerdos, y con suerte la inspirará a ella y a otras personas en todo el mundo”, agrega Meir. Concluyó que ese sentido de participación también puede extenderse más allá del ámbito familiar.
