Rusia aplicó el 11 de febrero un bloqueo total a WhatsApp, y el Kremlin lo confirmó el jueves 12 al atribuir la medida al incumplimiento de la legislación local por parte de Meta e invitar a los usuarios a migrar a MAX, un “mensajero nacional” respaldado por el Estado. Dmitri Peskov afirmó que “por la negativa de Meta a cumplir la ley rusa, el Gobierno tomó y aplicó esa decisión”.
WhatsApp acusa al Estado de empujar a los usuarios hacia MAX
WhatsApp rechazó la decisión en una declaración difundida en la noche del 11 de febrero. Un portavoz sostuvo que la acción de las autoridades buscaba “dirigir a los usuarios hacia una aplicación de vigilancia propiedad del Estado”, en alusión a MAX, y advirtió: “Intentar aislar a más de 100 millones de personas de una comunicación privada y segura es un paso atrás y solo puede conducir a una menor seguridad para las personas en Rusia”.
El portavoz añadió: “Seguimos haciendo todo lo posible para mantener a las personas conectadas”. El bloqueo operó mediante cambios técnicos en la infraestructura de internet. Registros vinculados a WhatsApp desaparecieron del sistema nacional que distribuye referencias a nombres de dominio, lo que evitó que muchos dispositivos en Rusia recibieran direcciones IP necesarias para conectar con el servicio.

En la práctica, el acceso quedó restringido para numerosos usuarios y pasó a depender del uso de redes privadas virtuales (VPN), que también enfrentan interrupciones periódicas. El regulador Roskomnadzor no contestó de inmediato a preguntas sobre el alcance de la medida. La prohibición culminó una presión escalonada contra WhatsApp que las autoridades intensificaron desde 2025.
Roskomnadzor comenzó en agosto de ese año a limitar funciones de mensajería y llamadas en varias plataformas y sostuvo que los operadores extranjeros no aportaban información a las fuerzas de seguridad en casos de fraude y terrorismo. En diciembre, el regulador anunció nuevas medidas de restricción gradual y vinculó la aplicación a actividades delictivas.
Tribunales rusos también impusieron multas por no retirar contenidos prohibidos, y funcionarios reclamaron la apertura de una representación local para operar en regla.
MAX despierta dudas por falta de cifrado y posibles usos de vigilancia
En paralelo, las autoridades han promovido MAX como plataforma integral para mensajería, pagos y trámites en línea. La propia aplicación declara que entregará datos de usuarios a las autoridades cuando lo soliciten.

Especialistas del sector han señalado que el servicio no ofrece cifrado de extremo a extremo, un elemento central en la protección de comunicaciones privadas. El Gobierno presentó el diseño como una forma de concentrar servicios digitales en una sola herramienta, mientras activistas y expertos describen riesgos de rastreo y vigilancia asociados a su arquitectura.
El cierre de WhatsApp se inserta en una política más amplia de control del espacio digital que Rusia aceleró tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, con bloqueos o restricciones a plataformas occidentales de redes sociales y mensajería. En los últimos meses, las autoridades han anunciado nuevas limitaciones para Telegram y han restringido servicios de llamadas en otras aplicaciones.
Además, impusieron trabas a herramientas que facilitan eludir bloqueos. En el estado actual, WhatsApp permanece inaccesible de forma generalizada dentro del país, y el Kremlin condiciona cualquier restablecimiento a que Meta acepte las exigencias regulatorias rusas.
